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El Periódico Mediterráneo

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Primera secuencia genética

La historia de un artesano: la primera biografía genética de Pompeya

Un equipo de investigadores logra reconstruir la primera secuencia genética completa de un individuo sepultado tras la explosión del Vesubio | El hombre, de unos 35 años, tenía una lejana ascendencia ibérica y padecía una forma de tuberculosis

Restos fósiles hallados en la conocida como ’Casa del artesano’ de Pompeya. NOTIZIE DEGLI SCAVI DI ANTICHITÀ

Era una mañana tranquila en Pompeya cuando, tras siglos durmiente, el Vesubio explotó. El 24 de agosto del año 79 d.C., el volcán durmiente empezó a expulsar humo, cenizas y rocas volcánicas. Los seísmos sacudieron la ciudad. Miles de personas huyeron de la urbe. Otras se resguardaron en sus hogares en busca de refugio. Esa noche, en la conocida como casa del artesano, un hombre yacía en su comedor cuando una nube de cenizas volcánicas incandescentes inundó su hogar y lo mató al instante. Dos siglos más tarde, la historia de este pompeyano ha sido rescatada gracias a la reconstrucción de la primera secuencia genética completa de una víctima de la gran explosión del Vesubio.

El análisis, publicado este mismo jueves en la revista científica 'Science Advances', supone un logro sin precedentes. Hasta ahora, la historia de las víctimas del volcán napolitano se había narrado primero a través de las crónicas del momento y, después, mediante estudios arqueológicos. Pero nunca, hasta ahora, se había logrado reconstruir el genoma de un pompeyano para desentrañar sus orígenes, su vida, sus vicisitudes y, finalmente, su muerte.

Un pompeyano autóctono

Empecemos por el principio. El hombre, protagonista de este estudio, tenía entre 35 y 40 años en el momento de su muerte. Medía 164 centímetros, así que estaba justo en la estatura promedio de los pompeyanos de la época. La explosión del Vesubio lo pilló en su comedor, recostado en un sofá ('triclinium'), justo al lado de una mujer, de 50 años. Todo apunta a que ambos murieron al instante, sepultados por la enorme nube de cenizas incandescentes que se coló en los hogares tras la repentina erupción del volcán.

Restos fósiles de un pompeyano víctima de la gran explosión del Vesubio. G. SCORRANO / S. VIVA

Sus restos fueron descubiertos en 1933 por el arqueólogo italiano Amedeo Maiuri, durante la gran excavación de Pompeya. "Durante años, el esqueleto de este hombre permaneció en el lugar del hallazgo. No fue hasta 2016 que, debido a unos trabajos de mantenimiento de la 'casa del artesano', tuvimos acceso a estos restos y pudimos estudiarlos", explica la antropóloga Serena Vita, investigadora de la Universidad de Salento y una de las científicas que han liderado este estudio.

El análisis genético de este individuo ha permitido a los investigadores trepar por su árbol genealógico y descubrir que, por ejemplo, este pompeyano tuvo un antepasado muy lejano, del periodo Paleolítico, de linaje ibérico. Sus parientes más directos, ya de la era romana, eran itálicos. En su mayoría, del centro de la península. Aunque, según desvelan sus genes, también tenía algún que otro rasgo característico de Cerdeña. "El perfil genético de este hombre sugiere que era un individuo autóctono de Pompeya", esgrime Gabriele Scorrano, de la Universidad de Copenhague, uno de los científicos que ha liderado esta investigación. 

Enfermo de tuberculosis

Más de 2.000 años después de la muerte del artesano de Pompeya, el estudio de sus restos óseos también ha permitido reconstruir su parte de su historial médico. Según explican los investigadores encargados de este análisis, el pompeyano sufría un tipo de tuberculosis. En sus vértebras lumbares, de hecho, se observan una serie de lesiones y deformidades típicas de esta enfermedad bacteriana. Antes de la aparición de los antibióticos, este tipo de alteraciones óseas afectaban cerca del 3% y el 5% de los enfermos de tuberculosis. 

Todo apunta a que el 'diagnóstico oficial' del artesano de Pompeya es el siguiente. En algún momento de su vida, el hombre entró en contacto con la bacteria 'Mycobacterium tuberculosis'; el patógeno responsable de la mayor cantidad de casos de tuberculosis en el mundo, una de las enfermedades más mortíferas de la historia. Con el paso del tiempo, el pompeyano desarrollo la llamada enfermedad de Pott; una forma de tuberculosis que, más allá de los pulmones, también provoca afectaciones en la columna vertebral.

Logro científico

Pese a su prematura muerte, explican los científicos, el artesano de Pompeya tuvo la enorme 'suerte' de permanecer resguardado durante miles de años bajo una espesa capa de cenizas y polvo volcánico. Si no fuera por este manto rocoso, es muy probable que siglos de luz, oxígeno y alteraciones ambientales hubieran dejado sus restos aún más magullados. De ser así, esgrimen los investigadores, difícilmente se habría podido recuperar con éxito los restos de ADN que han permitido reconstruir sus andanzas. 

Rescatar la historia de este artesano de Pompeya, más allá de ser una curiosidad o una anécdota más sobre la ciudad vesuviana que quedó sepultada, supone un logro científico inédito. Hasta ahora tan solo se habían conseguido reconstruir fragmentos cortos de ADN mitocondrial de restos humanos y animales fallecidos en Pompeya tras la gran explosión del Vesubio. Pero ahora, gracias a los avances tecnológicos en el ámbito de la secuenciación genética, hemos pasado de leer líneas sueltas de su historia genética a tener todo el libro de lo que cuentan sus genes.

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