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El Periódico Mediterráneo

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Orgullo friki

La cantina galáctica de Barcelona

Aquí se bebe leche azul y se escucha decir “yo soy tu padre” más que en ‘Sálvame’ | Fandocracia reúne a 200 especímenes de ‘Star wars’ en el Espai Jove La Fontana

Sofía Guerrero (de pie), una de las organizadoras de la cantina galáctica, vigila una timba de sabacc, el póker de ’Star wars’. RICARD CUGAT

Le dirías a alguien que te pellizcara, pero todo el que te encuentras tiene pinta de alienígena. Te cruzas con tipos con tentáculos en la cabeza, seres de ojos luminosos, humanoides que sueltan palabras más incomprensibles que Rajoy. O estás en una galaxia muy, muy lejana o te has colado en casa de Iker Jiménez

Esta es una galaxia muy, muy cercana: el Espai Jove La Fontana (Gran de Gràcia, 190). Hoy es una cantina como las de Tatooine: se puede beber leche azul, comer donuts verdes con aire a baby yoda y jugar a sabacc, el póker galáctico con el que Han Solo ganó su ‘Halcón milenario’. Habrá 200 especímenes de todas las razas de 'Star wars'. El aforo se completó tres días antes del evento. “Teníamos que hacer una celebración como tocaba”, dice Sofía, hoy bajo el pellejo de una vistosa twi'lek. ¿Lo que hay que celebrar? Que se han cumplido 45 años del estreno de la primera película de la saga de George Lucas. No se quedará en un único homenaje, adelanta. “Es posible que La Cantina Galáctica vuelva con pequeños cambios o colaborando en convenciones más grandes”.

Sofía Guerrero es una de los fundadores de Fandocracia, junto a Mara Antón y Víctor Fernández. Hoy los tres pasarían inadvertidos en un control intergaláctico. Fandocracia es una productora de eventos temáticos. Hace años que montan fiestas de ciencia ficción: encuentros de brujos, quedadas en los bajos fondos mágicos, hasta pícnics hobbitsOcio inmersivo. ¿Su objetivo? “Vincular la parte más geek con la cultural”, responden. 

Típico selfi intergaláctico con un par de 'pykes'. Son especialistas en caracterización (Crismma workshop). RICARD CUGAT

Al entrar te dan un crédito imperial, el bitcoin del espacio, y te sueltan por el borde exterior del Imperio. Así que haces lo que haría Han Solo en tu lugar: corres a gastártelo en el bar.   

Un C-3PO anuncia “precios populares” delante de la barra. “Víctor”, se presenta el barman presumiendo de 'lekkus'. Así llaman en 'Star wars' a los dos tentáculos que le salen del cráneo. “Cuanto más grandes son, más viril eres”, te informa arqueando las cejas. “No tengo nada que compensar”, sonríe. 

El 'barman' de la cantina sirve un vaso de leche azul de bantha. RICARD CUGAT

El barman alienígena te recomienda que empieces con leche azul. La famosa leche de bantha, que es ese bichejo inmenso de las películas con aire de mamut galáctico. “Hemos ordeñado 4 o 5 ya”, resopla al lado un clon de Obi Wan Kenobi. Y te sirven un vaso azul rematado con nata. Tiene regusto a leche de soja, dirías. Otro par de clientes se acodan en la barra, ellos piden cerveza. “¿No queréis un poquito de pis de bantha?”, Víctor reniega con cabeza y tentáculos. “Los humanos no sabéis beber”. 

A poco que te sientas a coger aire, te reparten dos cartas. En cinco minutos te enseñan a jugar a sabacc. Suelen compararlo con el póker. Lourdes e Iona ponen mueca de duda. “No hay cara de póker ni faroles”, se encogen de hombros madre e hija. Ellas acaban de aprender y te enseñan con paciencia de jedi. Les ganas la primera partida. La suerte galáctica del principiante, te dicen sin sacar su lado oscuro.  

Galletas de 'Star wars' del obrador de repostería creativa Vivian’s Delight. RICARD CUGAT

¿Que te entra hambre? Aquí puedes hincarle el diente a Darth Vader en formato 'cookie' y a baby yoda versión donut de té matcha. “Comida de otra galaxia”, anuncia un cartel. La estrella de hoy es la empanada del Imperio con sabor a porgs (son los pingüinos galácticos con mirada de gato de Shrek de 'Los últimos jedi'). “Llevamos 10 años haciendo eventos friquis”, sonríe Debbie Vera, del obrador de repostería creativa Vivian’s Delight, con tienda en Esplugues. Hacen hasta pociones bebibles que brillan a lo Harry Potter.

 Al fondo hay una pandilla de jedis y siths entrenando con espadas láser. Son alumnos de Ludosport, academia de combate con sables de luz. Hace 14 años que esta disciplina peliculera es deporte de competición.

Exhibición de Ludosport, academia de combate con sables de luz. RICARD CUGAT

A unos metros, un oficial del Imperio recluta soldados para la armada imperial. Pruebas puntería con el blaster, pero atinas menos que Toni Cantó eligiendo partido. El oficial te echa mirada de villano y te entrega un papelito: “No apto para las fuerzas de infantería”. “Para un trooper vale perfectamente”, protesta una espectadora bajo un casco. “Todos mueren”.  

Un oficial del Imperio intenta reclutar soldados para la armada imperial. RICARD CUGAT

Te cruzas con jawas de ojos brillantes, moradores de las arenas, un Chewbacca a la altura del de las películas: mide 2,35. “Hacemos los trajes en familia: mi madre, mi hermana y yo”, explica Dani Ávila aún acalorado tras quitarse la mata de pelo XXL. Ha llegado a aguantar dos horas ahí dentro. ¿Merecen la pena los calores? “Sí –asiente-, solo por ver la ilusión”.  

Música para estaciones espaciales

La mayoría tiene el armario lleno de ropa de ciencia ficción. “Lo raro es vernos vestidos normal”, sonríen Miquel y Fiorella. Su hijo de 2 años es el que lucha con espada láser con la chulería de Anakin Skywalker

Se ve mucho artesano intergaláctico, actuaciones de otro mundo, como la de Sunesis, con su “música para estaciones espaciales”, así la define ella, e incluso alguna pelea de cantina con especialistas de acción.

“La comunidad de Barcelona es fantástica”, aseguran los Stubbington. Son una familia cosplayer inglesa afincada en la ciudad desde hace 8 años: @familyof4cosplay, en Instagram. Sus atrezos artesanales dejarían mudo a C-3PO. 

“En Barcelona hay muchísimos fans que no solo viven sus aficiones, sino que crean actividades para tejer una comunidad de la que formar parte”, apunta Víctor Fernández, uno de los organizadores. Aquí “se celebran las grandes convenciones más antiguas del país –añade-, pero también muchísimos eventos jóvenes: jornadas de ilustración y cómic autoeditado como las Kboom –enumera-, el festival literario 42, la EuroSteamCon, el Witch Market, festivales de cultura japonesa como el Matsuri, que es este próximo fin de semana...”. 

Postureo jedi con R2-D2. RICARD CUGAT

Dos horas aquí y la frase ya te sale por inercia. La sueltas con más seguridad que Julio Iglesias: “Yo soy tu padre”. Es inevitable acabar rendido al Lado Oscuro. En cuanto pasas 10 minutos bajo el casco de Darth Vader.

“Es sufrido, pero muy satisfactorio”, te promete Dani Robles. Es el Darth Vader de la asociación Star Wars Catalunya. Te presta su traje para que sepas cómo se siente una superestrella de Hollywood. “Alguna vez me han pedido autógrafos”, asegura.  

Te ayuda a colocarte el traje acolchado, armaduracapa, un altavoz con respiración de ultratumba. Cuidado con chutar niños, te advierte. En cuanto te colocas el casco, no ves nada de cintura para abajo. “Te debes a tus fans”, insiste Dani antes de soltarte por la cantina. Y te enseña a mover el brazo para ahogar a distancia. Es lo primero que le piden a Darth Vader. “¿Me puedes ahogar?”

Te sientes más famoso que una Kardashian. Apareces en la sala y se monta un remolino de acólitos con la boca abierta. Miras a tu espalda, por si se hay un famoso de verdad detrás. Que no, que te dicen a ti. “¿Me puedo hacer una foto contigo?”, te piden con ansia de fan. Y sí, sonríes bajo el casco en cada foto. Aguantas 10 minutos, 15 con choterrones de sudor nivel Camacho. En el Lado Oscuro se pasan más calores que al escuchar las grabaciones de Villarejo. Pero merece la pena, sí. El subidón de la Fuerza te acompaña varias horas. 

¿Que qué engancha? “Todo”, resumen los dos ganadores del concurso de cosplay: Sonia y Ángel, mandalorianos con armadura artesanal. “Lo más bonito de ser friqui –añaden- es la solidaridad”. Suelen hacer mucho evento con niños. Al día siguiente, él correrá una cursa solidaria vestido de 'trooper'.  

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