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El Periódico Mediterráneo

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Erupción en Canarias

Lucha contra la lava del volcán a pico y pala en La Palma

Los vecinos de La Laguna "no pueden esperar más" a las soluciones y deciden eliminar con sus propios medios la roca basáltica que les impide volver a sus hogares

Una casa alcanzada por una colada de lava del volcán de Cumbre Vieja. EP

Los vecinos de La Laguna se afanan en recuperar la normalidad en sus vidas. Tras meses de espera a que las instituciones den un paso adelante para retirar la roca basáltica que les bloquea el paso a sus casas –aún en pie–, algunos propietarios han decidido retirar personalmente la lava de las fachadas utilizando los recursos que tienen a mano.

Así lo transmite el presidente de la Asociación de Vecinos de La Laguna y de la Sociedad Velia, Marcelino Rodríguez, quien además es afectado directo de esta catástrofe. "Esta realidad no llena titulares de prensa ni declaraciones institucionales", relata con Rodríguez con cierta desazón. Son numerosas las viviendas en el espacio comprendido entre el cruce y la calle Baile Bueno, que permanecen en pie cercadas por la lava de esta colada, conocida como la número 8; sin embargo, los vecinos se ven obligados a vivir en otro lugar por lo que ellos consideran una "parálisis institucional" que no da respuesta a sus necesidades.

Hartos de esperar, los vecinos se han aventurado a recuperar sus casas apartando la lava con las herramientas que les quedan a mano. "Los trabajos se han iniciado manualmente con picos, marrones, barras de hierro, palas y zamuros" y esperan que la próxima semana puedan contar con alguna ayuda mecánica. El colectivo de vecinos, que recibe el apoyo de las asociaciones vecinales afectadas, manifiesta que no pueden esperar más y que están cansados "de medias tintas y ante ello han tomado la iniciativa estrictamente personal y bajo su responsabilidad", apunta.

Una de esas edificaciones que resiste a la lava es la Sociedad de Instrucción y Recreo Velia, referente de la actividad social y cultural de este barrio de Los Llanos de Aridane, que presidida por Rodríguez se mantienen en pie, erguida, y fue capaz de soportar los embates de la lava del volcán.

Pero el comienzo de los trabajos tampoco ha sido fácil. Como recuerda Marcelino Rodríguez, "este grupo de viviendas residenciales se las han tenido que ingeniar para malamente acceder a sus casas por la parte trasera y norte de las mismas". Para ello han hecho uso de los terrenos de otros propietarios "que gentilmente se lo han permitido y es de agradecer", señala. A ese grupo de viviendas se les ha repuesto, por los organismos competentes, el servicio de luz y agua. Sin embargo, "se han olvidado, o dan largas, de otro fundamental como es el reponer el acceso rodado a las mismas por el mismo camino", relata el afectado.

Por eso, el representante vecinal defiende que estas familias pretenden permanecer en sus casas "con una dignidad mínima y que termine la diáspora de la evacuación". "Están agotados y muy cansados de promesas, reuniones y más reuniones y repetitivos argumentos de políticos y vecinos afectados que no llegan a nada", lamenta.

Dada la desidia de la administración, los vecinos han llegado a la conclusión de que "que piedra a piedra y con la ayuda de amigos y vecinos, van a retirar la colada del frente de sus viviendas, tarden lo que tarden". Toda esta situación ha generado cierto recelo entre los vecinos, que lamentan que las actuaciones que está llevando a cabo la administración "responda a intereses opacos que se les escapan".

Los vecinos, además, defienden la oportunidad de reconstruir su barrio a partir de las cenizas que ha dejado el volcán, logrando retornar a los lugares de siempre fortaleciendo el arraigo con un territorio que les ha visto convivir. Uno de esos elementos fundamentales es la Sociedad Velia por la que Rodríguez tanto ha luchado y pretende seguir haciéndolo.

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