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El Periódico Mediterráneo

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Incendios forestales

La solución al bosque quemado: encina, roble y ganado para evitar más incendios

Los expertos abogan por ‘aprovechar’ la superficie que se ha calcinado para hacer más seguro el monte | Vecinos urgen medidas de prevención | Si no se actúa, en cinco años la zona vuelve a ser combustible para el fuego

Bomberos de la UME intentan sofocar el incendio de Casas de Miravete, uno de los más grandes de este verano. Silvia Sánchez Fernández

"El cambio climático no tiene nada que ver con los grandes incendios, cuando hay fuegos de estas características (como el de Sierra de Gata, Hurdes o Casas de Miravete) es porque durante décadas se están generando masas para que ardan". Quien habla es el profesor de la Universidad de Extremadura (Uex) Fernando Pulido. Y se explica: "El cambio climático afecta a las dehesas, a los desiertos y a los olivares y ahí no hay incendios".

Cree que las administraciones quieren desviar la atención hacia el cambio climático, cuando el verdadero problema reside en el terreno, en el monte, cargado de "combustible" (vegetación) por su estado de abandono. Por eso aboga por atajar el problema de raíz, con la reconstrucción de estas zonas calcinadas repoblándolas con especies que eviten nuevos fuegos (como la encina, el alcornoque, el roble, el castaño, el olivo, el cerezo,…) y facilitando el asentamiento de la ganadería y la agricultura.

Pero nada de esto se contempla en las ayudas que dará el Gobierno a los municipios afectados por los incendios tras declararlos zona catastrófica. En la región llegarán a los que han sufrido alguno de los 18 fuegos ocurridos en lo que va de verano (en Extremadura han ardido hasta ahora 8.466 hectáreas), tres de ellos de grandes dimensiones. Y contemplan ayudas de emergencia (aún no se han dado plazos) por los daños materiales y personales causados tanto en viviendas, fincas y ganado privado como en infraestructuras de titularidad pública.

"Los grandes incendios ocurren porque no se cuida el bosque, no porque haya cambio climático"

Fernando Pulido - Profesor de la Universidad de Extremadura

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Son necesarias, sí, pero los expertos creen que las inversiones para acondicionar los terrenos quemados y evitar que vuelvan a ser pasto de las llamas también son "imprescindibles". Lo demandan asimismo los afectados. De hecho este sábado asociaciones de turismo, colectivos sociales y vecinos se concentrarán en Torre de Don Miguel, calcinado por el incendio de Santibáñez el Alto, para reclamar una solución a los fuegos (Sierra de Gata se quema casi todos los veranos). "Las administraciones tienen que ponerse de acuerdo para prevenir, la solución tiene que ser actuar", señala el presidente de la Asociación del Turismo del Norte de Extremadura (Aturnex), Nacho Lozano.

Restructurar el paisaje

Y esa solución pasa por reestructurar el paisaje. "Lo que suele ocurrir es que después de los incendios pensamos que lo mejor es restaurar el mismo paisaje y ese es el gran error, porque desaprovechamos la oportunidad de crear un paisaje que ya no se vuelva a quemar, quedarnos en que vuelva el verde es una visión infantil", incide el profesor de la Universidad de Extremadura. Y advierte de que esas ayudas deben llegar a corto plazo para que "en tres o cuatro años" las administraciones (o los particulares, en caso de que los terrenos calcinados sean privados) hayan reconstruido la zona. "Si pasan esos tres o cuatro años podemos volver a tener árboles de 5 metros y volvemos a correr el riesgo de sufrir un incendio serio", avisa Fernando Pulido.

"Las administraciones tienen que ponerse de acuerdo para prevenir, la solución tiene que ser actuar"

Nacho Lozano - Presidente de la Asociación de Turismo del Norte de Extremadura

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Pone como ejemplo a Sierra de Gata, que sufrió uno de los fuegos más grandes de las últimas décadas en agosto de 2015. Tras el siniestro se puso en marcha el proyecto Mosaico, que él mismo coordina, y que consiste precisamente en eso: dividir el terreno en zonas, unas destinadas a la repoblación de la vegetación, pero con especies que no prendan y sirvan como cortafuegos (es lo que ocurrió en el incendio de Santibáñez, donde dentro del perímetro calcinado quedaron zonas intactas porque eran de olivos), y otras para el ganado y el cultivo. "Solo con cultivarla o meter ganado estoy favoreciendo a que no vuelva a arder. Es más, meter ganado es lo más rápido porque en la primavera siguiente ya estaría listo el terreno", añade.

En cambio, de toda la superficie en la que se podía actuar en Gata, solo se ha intervenido en un centenar de áreas. El resto ya vuelve a ser objetivo de las llamas. 

Un proyecto para Ladrillar 

La Universidad de Extremadura (Uex) diseña un proyecto para recuperar los terrenos quemados en Ladrillar, la localidad en la que se inició el fuego que calcinó 3.241 hectáreas en Las Hurdes el pasado julio originado por un rayo, para prevenir que vuelvan a arder. Ha sido el propio ayuntamiento de la localidad el que ha solicitado a la universidad la elaboración de este plan, cansados de que la comarca arda cada verano. Según los datos elaborados por la Escuela de Ingeniería Forestal, en los últimos 40 años se ha quemado todo el monte de esta zona y algunos espacios incluso varias veces.

¿La razón? Que hasta ahora siempre ha primado devolver el verde a estos terrenos arrasados, sin tener en cuenta que podían prender de nuevo. "Las Hurdes es la zona de más riesgo porque se mantiene una continuidad en el verde, que cuando arde, no se puede parar", afirma el profesor de la universidad y coordinador del proyecto, Fernando Pulido. La mayor parte de esta superficie está repoblada con pino resinero, que prende con facilidad.

El proyecto ha comenzado con la realización de encuestas a la población de Ladrillar, para que indiquen qué quieren que se haga con estas zonas quemadas. La mayoría de los preguntados hasta el momento quiere sustituir esa "monotonía del verde" por un paisaje más diverso, con plantaciones de castaño, cerezo y ganado caprino. En definitiva, elaborar una especie de ‘Mosaico’ para esta zona, en cuya creación pueda participar la población (con cultivos y ganado) y que permita además aprovechar las tierras. "El gran reto es qué hacer para que ese sitio no vuelva a arder", reconoce.

Una vez diseñado el proyecto se trasladará a las administraciones (en la comarca de Las Hurdes el propietario de los montes es el ayuntamiento pero quien los gestiona es la Junta de Extremadura) para llevarlo a cabo. 

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