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El Periódico Mediterráneo

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Restauración

El primer restaurante donde echar la siesta en Barcelona

¿Vas por la vida con más sueño que si te hubieras mudado a Elm Street? Con la comida aquí te regalan una hora en un cubículo acolchado. Las Nappuccino Corner son “zonas de descanso” para cafeterías y restaurantes

Rincón para sestear en el nuevo Lobster Roll Barcelona.

Ni que hubieras quedado a comer con La Bella Durmiente. A unos metros de las mesas, entre 'lobster rolls' y patatas fritas, hay dos cubículos acolchados donde consultar con la almohada entre horas. Un par de cojines, enchufe, luz auxiliar como en tu mesilla de noche. Saltas dentro con más ímpetu que un paparazi persiguiendo a la novia de Piqué. Es casi septiembre: uno va por la vida con más sueño que si se hubiera mudado a Elm Street. Bajas las persianas, apagas la luz y se te cierran los ojos entre música 'chill' y conversaciones de desconocidos. Este es el primer restaurante de Barcelona donde echar la siesta sin hacer contorsionismos sobre el plato.

Es el nuevo Lobster Roll Barcelona (Muntaner, 22). Abrió en junio. A la semana ya tenían instalado su rincón de la siesta. “Nappuccino Corner”, anuncia un cartel. Es una nueva nanofranquicia. “Zonas de descanso” ideadas para cafeterías, restaurantes y “cualquier lugar donde pueda ser útil –anuncian sus ideólogos-. Como una agencia tributaria –dan ideas- donde haya que esperar una hora”, se ríen.  

Sylvain y Celina Delafond se han convertido en los gurús de los barceloneses con ojeras. Ella es polaca, 29 años; él, 36, francés. No se les ve rastro de ojeras, no. Hace 5 años que abrieron en este mismo local Nappuccino, “el primer siesta café del mundo”, proclamaba entonces su web. Era una cafetería con seis cubículos con cortinilla. La han mencionado hasta en el 'Houston Chronicle'. La llegaron a incluir entre las “atracciones de Barcelona”, al lado de la Sagrada Família, se ríe Celina. Hay quien venía expresamente a “hacer la experiencia de la siesta café”. 

Siesta café: tomas un café y te vas a dormir. «Tiene lógica», asegura Celina. La adenosina -explica a lo Punset- es la molécula química que causa somnolencia; disminuye cuando echas una siesta. Y el cuerpo tarda 20, 30 minutos en absorber la cafeína. Conclusión: si te tomas un café y una siesta, en teoría te despiertas como nuevo.

Nappuccino enseguida pasó a ser el epicentro barcelonés de los somnolientos: imán acolchado de trabajadores del barrio, estudiantes con más ojeras que Benicio del Toro, turistas arrastrando los pies a lo zombi, algún novio resacoso tras su despedida de soltero. “50% turistas, 50% gente local –acota Celina el perfil de la clientela-. Y mucho 'expat', los extranjeros que viven en Barcelona”. “¿Es verdad que puedo descansar aquí?”, les preguntó una vez un chico. “Es que estoy muy emocionado porque voy a pedirle a mi novia que se case conmigo”. 

“La gente solo piensa en comer bien y hacer deporte, pero si no duermen lo suficiente… –se encoge de hombros Celina-. Es muy importante descansar”. “Mucha gente pensaba que esto era para perezosos –añade Sylvain-. Pero la mayoría de la gente descansa 30, 45 minutos”. Aunque también han presenciado siestas de 6 horas.  

Para Sylvain y Celina esta era una “fase experimental”, justifican la desaparición de la cafetería. “La idea era ver si este concepto funcionaba”. Y funcionó. “La gente necesita descansar a veces y no hay sitios donde hacerlo”, asegura Celina. Ya están apalabrando Nappuccino Corner en otros países.  

Uno de los dos cubículos para descansar en la Nappuccino Corner de Lobster Roll Barcelona.

Traspasaron el local para enfocarse en el negocio de las siestas. Lanzaron un ‘crowdfunding’ y desarrollaron el primer prototipo: “Los hemos hecho mucho más grandes, más cómodos”, detallan. “Los hemos adaptado según los comentarios de los clientes”. 

Son para descansar, no para dormir”, recalca Xiaoyong tras el mostrador. Es quien está detrás del nuevo restaurante con rincón para siestear. Xiaoyong Chi, 30 años, lleva 22 en Barcelona. Este es el primer negocio que monta sin la familia. Lobster Roll Barcelona. “El 85% de la gente de aquí no lo conoce”, asume él. “El 'lobster roll' es una comida americana –te detalla antes de que le hinques el diente-. Ellos utilizan el pan de 'hot dog' y lo rellenan de bogavante. Nosotros tenemos 'brioche' y preparamos el bogavante cada día”. Y te enseña una panda de crustáceos que te miran con ojitos de Nemo. Se te quita la empatía en cuanto pruebas el bocata. 

“Ahora me echaría una siesta”, piensan en alto un par de clientas frente a las migas de sus ‘rolls’. Tardarán unos minutos en cerrar la boca tras señalarles las camas del fondo. “Yo he venido a echar la siesta”, confiesa Nerea aún en horizontal. Lo ha buscado por Google. Está haciendo tiempo para coger un tren. “Es muy tranquilo –sonríe-. Es muy curioso”.

Con un 'roll' (entre 12,90 y 18.50 €), tienes una hora de siesta gratis. Depende de la afluencia de ojerosos: solo hay dos camas, uno coge turno de siesta por orden de llegada. Advertencia para citas Tinder: aquí no hay opción de ‘edredoning’ exprés. Los cubículos son individuales. Da igual que vengan chico-chica, chica-chica, “incluso madre-hijo”, se ríe Xiaoyong. 

Entrada del nuevo local especializado en 'lobster rolls'. Las camas están al fondo a la izquierda.

“Ah, qué guay”, sonríe algún cliente al ver las camas. “Qué raro”, sueltan otros retorciendo la nariz. Hay quien entra directo a los cubículos. “Mucha gente se piensa que es un sitio público para descansar”, resopla Xiaoyong. Es la primera dirección que aparece al teclear en Google “dormir siesta en Barcelona”. “No es un hotel”, tienen que insistir en el restaurante, aunque algún ronquido ya han escuchado. “Si no hay nadie –se ríe Xiaoyong -, intento subir un poco la música. Para despistar”.

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