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Tras tres meses y medio

Volver a Ucrania pese a la guerra

Niños y niñas ucranianos de entre seis y catorce años que llegaron a finales de mayo a Mallorca para pasar el verano junto a sus familias de acogida se embarcaron este jueves en el puerto de Alcúdia para realizar un viaje de cuatro días hasta llegar a su país

Volver a Ucrania pese a la guerra. LLUÍS LOZANO

Polina Pukanova y María Magdalena Mateu se abrazan y lloran al despedirse. Es el tercer verano que pasan juntas, el primero después de dos años de interrupción por la pandemia del coronavirus. Polina tiene 12 años, es ucraniana y habla un mallorquín muy fluido; María Magdalena es su madre de acogida. "Tengo ganas de volver a Ucrania, pero también de regresar a Mallorca. Echaré de menos a todos", dice la menor.

Como Polina, otros 19 niños ucranianos de entre 6 y 14 años emprendieron este jueves su viaje de vuelta a un país en guerra. Salieron del puerto de Alcúdia rumbo a Barcelona, donde se reunieron con otro grupo que ha veraneado en Málaga y pasaron la noche. Juntos, en autobús, recorrerán los miles de kilómetros que les separan de sus casas, en la región de Chernigiv, al este de Kiev y cercana a la frontera con Bielorrusia. Finalmente, el domingo se reunirán con sus familiares después de pasar tres meses y medio en Mallorca junto a sus otras familias, las de acogida.

Volver a Ucrania pese a la guerra. LLUÍS LOZANO

La Asociación Per Ells gestiona desde hace años la acogida de estos menores en Mallorca, tanto en las vacaciones de verano como en Navidad. Pero éste, dice su presidenta, Esperança Seguí, ha sido especialmente difícil. "La guerra lo ha complicado y ha cambiado la normativa, pero hemos tirado para adelante. Al final te quedas con las cosas buenas: sus vivencias con las familias hacen que se lleven un trozo de Mallorca", añade.

Volver a Ucrania pese a la guerra. LLUÍS LOZANO

La guerra también ha tenido un efecto en los niños. Algunos hablan sobre ella, otros prefieren no hacerlo. "Tiene ganas de volver a Ucrania por su familia, pero no por la guerra. Son palabras textuales suyas", manifiestan Fran González y María García, que han acogido a Yeva Hensymenko, de 8 años. "Cuenta cómo tapan las ventanas de su casa, como ve las bombas en el cielo", prosiguen. Polina, cuenta su madre de acogida, apenas menciona el conflicto, pues la zona en la que vive no se ha visto muy afectada. "Lo que sí ha vivido de la guerra es el hambre. Pero aquí ha comido un montón, no se ha saltado ni una de las cinco comidas del día", dice, y ambas se ríen.

 Este verano se han mezclado niños repetidores con otros primerizos que, debido al conflicto, sus familias han decidido que pasen unos meses en otro país. Estos últimos, como Karina Paliazchenko, de 10 años, han tenido una adaptación más difícil. No obstante, su madre de acogida, Aina Martín, señala que, pese a las dificultades iniciales, su estancia en la isla ha tenido un final positivo: "Le ha costado, pero ahora está feliz. Ha sido la primera vez que ha ido al cine, al McDonald’s o a la playa".

Volver a Ucrania pese a la guerra.

Mientras que para los nuevos, como Karina, ha sido un verano de descubrimientos, otros ya está completamente adaptados a su familia en Mallorca. "Polina es como de la familia. La dejamos unos días con los abuelos, otros va a la escuela de verano", apunta María Magdalena Mateu. Los días de piscina y playa son los que más ha disfrutado, subraya la menor.  

Volver a Ucrania pese a la guerra.-

Los trámites para su llegada, el pasado 20 de mayo, se tuvieron que gestar en pocos días, ante la incertidumbre de que no pudiesen llegar a Mallorca. Y la vuelta a su país también ha estado llena de dudas, pues el conflicto bélico no cesa. "Hasta el final no hemos sabido cuándo se podrían ir. Incluso habíamos empezado un proceso de escolarización, por si se hubiesen tenido que quedar", expone Mateu.

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