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¿QUÉ SUPONE LA VUELTA AL COLE?

Inicio de curso: Estrés y ansiedad

El 33% de los padres de la región se sienten agobiados por la vuelta al cole, según un estudio de una plataforma de clases online. "A diario esa vorágine de rapidez te afecta. Este año más con la subida de los precios", advierte una madre de dos hijos

Los padres llevando a sus hijos el primer día de curso, en Cáceres. CARLAGRAW

"Todos los años es lo mismo. A diario te ves en una vorágine de rapidez que genera estrés tanto a los padres como a los hijos". Quien habla es Maribel Rengel, presidenta de la Federación Regional Extremeña de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnado de Centros Públicos (Freapa) de Extremadura, y madre además de dos hijos, uno en Primaria y otro en Secundaria. Este curso, dice, con un añadido: la subida de los precios del material escolar y de los libros de texto. "La cuesta de septiembre ya es más grande que la cuesta de enero y hay cuestiones en las que puedes recortar, pero no puedes no comprarle un libro a tu hijo porque haya subido de precio. Todo eso supone mucho estrés", reconoce.

Su testimonio viene a confirmar los datos de una encuesta realizada por la plataforma de clases particulares online, Gostudent, donde el 33% de las madres y padres extremeños han manifestado que el inicio del nuevo curso les resulta un periodo estresante. Y dura, al menos, unos 20 días, según los progenitores.

Tenerlo todo bajo control es lo que más cuesta. "Hay que buscar el material escolar, los libros, organizar las extraescolares,... Porque cada año cambia todo y es volver a empezar", añade Maribel Rengel, que comenzó a preparar esta vuelta a la rutina durante el verano. Incluso a sus hijos: "Hay que ir poco a poco inculcándole a los niños lo que van a vivir para reducir el estrés", recomienda.

Esta ansiedad se multiplica con las familias numerosas. Lo cuenta David Santos, cuyo mejor aliado es el horario que han tenido que diseñar para organizar su día a día. Vive en Plasencia con su mujer y sus hijos de 11, 8 y 6 años y dice que este año ha notado más el agobio que en otras ocasiones: "Los dos cursos anteriores han sido diferentes por el covid (casi no había extraescolares) pero este año volvemos a la normalidad y el esfuerzo logístico es mayor", reconoce.

David Santos junto a su mujer y sus hijos de 11,8 y 6 años, en Plasencia. TONI GUDIEL

"Con el covid no había muchas extraescolares y este año, al volver a la normalidad, se han recuperado, por eso el esfuerzo logístico es mayor. Nosotros hemos tenido que hacer un ‘planning’ para organizarnos, sino era imposible"

David Santos - PADRE DE FAMILIA NUMEROSA

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Para Santos el estrés se alarga, por lo menos, durante todo septiembre y no empieza con el curso, sino a principios de mes, con los preparativos: "Estás de vacaciones y de repente te llega todo de golpe: libros, ropa, calzado de otoño, extraescolares,... Es difícil adaptarse", asegura. Además del desembolso: Este año se han gastado unos 1.500 euros, contando con la ayuda de libros que les concede la Junta de Extremadura por cada hijo. "Las familias numerosas solemos buscarnos bastante la vida, no nos queda otra que ver cómo podemos optimizar en gastos".

Extraescolares y deberes

Para ellos lo más complicado es cuadrar las actividades vespertinas de todos sus hijos. Por eso, tanto su mujer como él, han desarrollado "un estudio de campo" que les ayuda a organizarse. "Tenemos un ‘planning’ semanal y establecemos prioridades. Si no se pueden cuadrar todas las extraescolares, primamos las clases de refuerzo, si las necesitan, luego el deporte y después el ocio. Si no, no hay forma de poder conciliar", asiente.

"Hay que buscar extraescolares, material escolar, libros,... Cada año es nuevo y eso agobia"

Maribel Rengel - PRESIDENTA DE FREAPA

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En casa trabajan los dos e intentan compaginarse para no tener que involucrar a los abuelos (a veces es complicado). "Es una alegría que puedan prestarnos esa ayuda pero no nos gusta porque los responsables somos nosotros, solo les avisamos cuando no nos queda otra opción", manifiesta.

A toda la maquinaria que hay que activar para dejar a los niños en el colegio el primer día de clase se suman los deberes, que también provocan estrés y ansiedad a padres e hijos. Por eso, según esta encuesta, para el 42% de los preguntados las clases particulares online pueden ser una alternativa para lograr esa conciliación familiar.

"Hay que buscar tiempo para ayudarles con los deberes, el problema es que no le podemos dedicar todo el tiempo que muchas veces requieren. Hay que buscar los huecos libres y muchas veces son a horas complicadas, a nosotros a veces solo nos cuadra después de comer y les cuesta porque están cansados, pero no se puede hacer de otra forma porque por la noche tienen que dormir", apunta David Santos.

En este sentido, Juan Manuel Rodríguez Jurado, Country Manager de Gostudent en España, recomienda hacer uso de las clases particulares online. "Las herramientas digitales ya forman parte de nuestra vida, por lo que es importante ser conscientes de su potencial y del provecho que podemos sacarles para facilitar nuestro día a día". "En el caso de las clases particulares -añade- son una solución para ahorrarse desplazamientos y además ofrecen mucha flexibilidad horaria, por lo que es un factor a tener en cuenta si se busca una mayor conciliación entre la vida profesional y familiar".

La psicóloga Elena Huidobro. TONI GUDIEL

"Hay que calcular los tiempos para evitar la premura, que es lo que genera más estrés"

La vuelta al cole es un regreso a la rutina, que conlleva cumplir horarios para llegar a tiempo. Eso, comenta la psicóloga clínica y mediadora familiar, Elena Huidobro, supone prisas y premura, los mayores aliados del estrés, que produce irritabilidad y dificulta la convivencia familiar. Huidobro aporta algunas de las claves para prevenirlo.

¿Cómo puede afectar el inicio de curso a la salud emocional?

Las preocupaciones son muchas al inicio de curso porque a las hipotecas y los gastos fijos que tiene una familia se suma la vuelta al cole. Y este año la subida de precios de material escolar y libros de texto supone un factor estresante adicional. El gasto de material, ropa y matrículas lo tenemos asumido, pero este año los precios han subido tantísimo que asusta, por lo que es lógico que el estrés sea mayor. Además de esto es como una vuelta a la rutina, implica madrugar, desayunar en un tiempo determinado, vestirse rápido, prisas y agobio por salir a tiempo,... Esa premura acarrea estrés y afecta tanto a padres como a hijos porque la ansiedad y el nerviosismo se contagian.

¿Qué signos pueden indicarnos que ese estrés nos empieza a afectar de forma importante?

Cuando la irritabilidad dificulta la convivencia familiar. Si a los seis meses seguimos igual hay que recurrir a un profesional porque significa que no estamos sabiendo gestionar ese estrés. Cuando se alarga en el tiempo podemos experimentar lapsus de memoria, dolores musculares, dolores de cabeza, cuello y mandíbula rígidos, sensación de cansancio constante, falta de energía o dificultad para concentrarnos. También puede que nos cueste dormir o comer. El deporte o caminar ayudan e intentar tener nuestros momentos de relax también porque muchas veces, cuando los hijos son pequeños, los padres no tienen tiempo ni para hablar entre ellos.

¿Qué podemos hacer para afrontarlo de la mejor manera?

Confiar en nosotros mismos y en que lo que hemos hecho está bien. Muchas veces el inicio de curso nos preocupa por cómo van a estar nuestros hijos con compañeros nuevos, colegio nuevo,... Pero hay que intentar preocuparse por lo que ocurre en cada momento y no por lo que va a ocurrir. Es importante comunicarse con los profesores y ofrecer nuestra colaboración al colegio. Buscar el apoyo de otros padres también ayuda. Tenemos muchos problemas de conciliación para llevar y recoger a nuestros hijos y colaborar con el resto de padres ayuda.

¿También afecta este estrés a los niños?

Sí, por eso hay que empatizar con ellos. Es fundamental. Hay que ayudarles a hacer frente a sus temores. Ellos también pueden estar preocupados por los niños o por los libros nuevos y tenemos que darles la oportunidad de que nos lo cuenten.

¿Se puede prevenir?

Desde el primer día hay que buscar la rutina, a los adultos y a los niños nos ayuda mucho. Por ejemplo, acostumbrar a los hijos a dejarlo todo preparado por la noche: Su mochila, la comida que van a llevar,... Acostarse pronto y evitar las pantallas, al menos, una hora antes de irse a la cama. Por la tarde, llevarlos al parque, porque los niños necesitan saltar y trotar para quemar energía y que lleguen a la noche cansados. Luego, a los padres nos estresa mucho tenerles que repetir las cosas muchas veces a los hijos y para eso ayuda también poner carteles en casa con lo que hay que hacer (desayunar, vestirse, lavarse los dientes,...); si son pequeños se puede poner con fotos. Y premiarles con una estrellita o pegatina cuando lo hayan hecho bien. Y sobre todo evitar la prisa. La premura es uno de los factores más estresantes que hay, por eso hay que calcular muy bien el tiempo que nos lleva cada cosa; si el niño tarda media hora en desayunar, pues contar con esa media hora, aunque suponga levantarse antes. Podemos ayudarnos de la música, es un aliado buenísimo de la familia. Podemos poner música relajante por la noche y levantarnos también con ella. Nos vale incluso para hacer juegos con ellos, por ejemplo, tienes que haber terminado de lavarte los dientes antes de que acabe esta canción.

¿Aumenta la demanda de terapias cuando comienza el curso?

Sí aumentaron cuando hubo que volver a la rutina tras el confinamiento, pero con el curso no suele ser habitual porque los padres solemos dejarnos para lo último. Estamos tan preocupados por el día a día de nuestros hijos que nos olvidamos de nosotros y dejamos pasar ese estrés. El problema es que luego es como una olla exprés y a veces, por culpa de ese estrés acumulado, gritamos a nuestros hijos sin querer hacerlo. 

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