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Congreso Silver Economy

“Hay que investigar el envejecimiento como una enfermedad en sí misma”

“Tenemos que intervenir de forma conjunta en todas las patologías asociadas a la tercera edad para tratar de retrasar su aparición”, defiende Alejo Efeyan, investigador del CNIO

Alejo Efeyan en su centro de trabajo. CNIO

Alejo Efeyan, nacido en Buenos Aires en 1977, es jefe de grupo en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Durante su carrera, ha formado parte de proyectos en el Whitehead Institute y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) de Estados Unidos, antes de regresar en 2016 a España. Este jueves visita Zamora dentro del Congreso Silver Economy para ofrecer una sesión clínica de trabajo, precisamente, sobre nutrientes y envejecimiento.

–¿Cómo de claro está en el ámbito científico que una buena o mala nutrición tiene consecuencias en el envejecimiento?

–Está bastante claro. Sabemos que casi todas las enfermedades que dependen del envejecimiento tienen una fuerte asociación con el Índice de Masa Corporal, que no es otra cosa que una medida de lo gordos o delgados que estamos. Conocemos que existe una asociación muy clara entre una mala nutrición y el exceso de peso. Lo que todavía no terminamos de entender es qué podemos hacer para separar esta asociación y poder intervenir terapéuticamente en ella.

–Hay voces en el ámbito científico que apuestan por considerar el envejecimiento como una enfermedad. ¿Cuál es su opinión sobre el asunto?

–Lo que ocurre es que, tradicionalmente, hemos tomado el envejecimiento como la pérdida de funcionalidad de nuestras células, de nuestros órganos. Efectivamente, lo tomábamos como que esto era imposible de modular, de prevenir o de tratar. Ahora sabemos que hay determinados genes que controlan esto. Lo hemos aprendido con investigación básica, no necesariamente con investigación con pacientes o personas de la tercera edad, sino con modelos animales, desde levaduras hasta gusanos o moscas. Sabemos que el envejecimiento es una patología en sí misma y que la edad es el factor de riesgo más importante con exclusividad respecto del desarrollo de todas las patologías que al final son las que terminan matándonos, como pueden ser la enfermedad cardiovascular, el cáncer, la neurodegeneración, problemas relacionados con la pérdida de capacidad en nuestro sistema inmune, enfermedades respiratorias… Todas están muy asociadas al envejecimiento y a la edad.

–Con lo cual, sí corresponde englobar toda la investigación bajo la premisa de actuar de forma directa sobre el envejecimiento.

–Tenemos que empezar a pensar que es una enfermedad en sí misma para poder, no controlar o atajar esas patologías, sino intervenir en ellas de manera conjunta y tratar de retrasar la aparición de todas esas enfermedades que se asocian al envejecimiento y que son las que terminan con pérdida de autonomía y pérdida de la salud.

–Su grupo de trabajo ha relacionado la dieta como complemento al tratamiento contra el cáncer. ¿Cómo es esto?

–Hay una cosa que resulta muy importante: igual que antes decíamos que un Índice de Masa Corporal elevado se asocia con las patologías del envejecimiento, un Índice de Masa Corporal elevado se asocia prácticamente con todos los tipos de tumor, aunque no todos se asocian con la enfermedad cardiovascular o con la neurodegeneración. También sabemos, por un trabajo que hemos realizado con ratones, con gusanos, con moscas y con levaduras, que una restricción de la ingesta en una manera moderada, sin generar desnutrición, está muy asociada con extender la longevidad y el retraso de todas las patologías relacionadas con el envejecimiento.

–¿Qué certezas hay?

–Sabemos que funciona así en todos los animales y, probablemente, también en los seres humanos. Lo que no entendemos bien es de qué manera funciona a nivel bioquímico, a nivel de nuestras células. Y esa es nuestra próxima frontera en investigación, tratar de saber cuáles son estos circuitos moleculares, cuáles son los genes responsables de esta asociación tan beneficiosa entre la restricción de la ingesta y el retraso en estas patologías para poder intervenir terapéuticamente y sin tener que exponernos a la restricción de la ingesta calórica, que es difícil de llevar a cabo durante un tiempo prolongado. Queremos conocer de qué manera podemos mimetizar o generar los efectos beneficiosos sin tener que exponernos a restringir la ingesta, porque es muy difícil. Hay gente que lo ha intentado y gente que lo hace, pero es muy complejo de llevar a cabo, tiene que estar muy controlado y pueden surgir efectos secundarios.

–Es esta una época donde se habla mucho de dietas, de ayunos intermitentes y de recetas milagro. ¿Opina que existe desinformación al respecto?

–Mucha. Hay exceso de información y exceso de desinformación. Hay muchísimos mensajes que solo buscan clics y que en realidad son desinformaciones sobre los procesos beneficiosos para la salud. Se puede restringir el tiempo de ingesta o la cantidad, esto genera cambios metabólicos que en muchos casos son beneficiosos para la salud, pero no se puede tomar a la ligera. Gran parte de lo que sabemos, lo sabemos por modelos animales que están en unas condiciones que no existen en la naturaleza. Hay aspectos muy importantes con la restricción calórica y uno de ellos es la modulación del sistema inmune. Antes hablábamos de las patologías asociadas al Índice de Masa Corporal elevado; precisamente, una de las patologías asociada con la pérdida desmesurada de peso es la supresión del sistema inmune. Este tipo de restricciones calóricas tienen efectos secundarios si no se hacen de manera correcta. Por eso hablamos de desinformación. Esos mensajes generan que la gente quiera realizar este proceso de una manera no controlada, pero siempre hay que hacerlo de una manera controlada. Nosotros, incluso en animales de experimentación, lo controlamos todo muchísimo, suplementando vitaminas u otro tipo de micronutrientes que están disminuidos porque se disminuye la ingesta.

–Citaba antes el peligro de la supresión del sistema inmune por las dietas de ingesta intermitente. ¿Qué consecuencias tiene?

–Restringir de manera anómala la ingesta puede tener consecuencias muy serias. Mucho más cuando estamos hablando de una población envejecida, donde uno de los problemas más graves, aparte del alzhéimer o del cáncer, es la supresión del sistema inmune y las patologías asociadas a las infecciones. Esto lo hemos visto claramente con la pandemia del COVID, que la población de riesgo era la de la tercera edad. Y que, en parte, tenía que ver con esto. No porque tuvieran suprimido el sistema inmune por la restricción de la ingesta, sino porque el sistema inmune ya no funciona del todo bien. La desinformación genera tensión. Y todavía estamos en una fase de ensayos clínicos muy pequeñitos al respecto para analizar cuáles son las ventajas e inconvenientes asociadas a esta cuestión.

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