Paula, una de las víctimas del notario investigado por estafa: "No me leyó los documentos y he perdido dos casas"
Acudió al despacho de Sergio González Delgado para firmar lo que ella creía que era un préstamo, pero que en realidad fue la venta de propiedades

Una de las personas afectadas por las presuntas estafas del notario Sergi González, retratada de espaldas para preservar su identidad, en Barcelona, el 8 de octubre de 2025. / Zowy Voeten
J. G. Albalat
Paula (nombre ficticio), de 65 años, necesita una silla de ruedas. Padece, entre otras dolencias, una depresión mayor. Tiene reconocida una discapacidad del 65%. A pesar de su débil estado de salud, se hace cargo de su marido, que hace unos años sufrió un ictus y tiene diagnosticada demencia senil. En 2019, por razones económicas, se vio obligada a acudir a la trama de prestamistas que está siendo investigada por un juzgado y en la que está implicado el notario de Barcelona Sergio González Delgado. "No me leyó nada de los documentos, solo me dijo que firmara, y he perdido dos casas", explica esta mujer a EL PERIÓDICO.
En 2019, el estado de salud de Paula ya era delicado y decidió vender su clínica dental, una de las tres empresas que tenía con su marido. Esta clínica tenía una deuda de 84.000 euros que estaba garantizada con una vivienda en Valladolid, una torre de 400 metros cuadrados ubicada en una exclusiva urbanización de la capital pucelana. Los compradores no querían hacerse cargo de esa carga y exigieron a la mujer que liquidara la hipoteca. Ahí empezó su drama.
Paula recurrió a unos prestamistas que encontró por internet para conseguir fondos para cancelar una hipoteca
"Busqué prestamista por internet", recuerda. Y dio con uno, Antonio A. M., un intermediario financiero que pone en contacto a inversores-prestamistas con clientes. Primero, la citó en un bar, donde Antonio A. M. apareció con una socia. Paula necesitaba saldar la deuda de la clínica dental. Le pidieron las escrituras de sus propiedades. Una de ellas era la de la torre de Valladolid, "donde guardaba los recuerdos de toda una vida", precisa.
"Mira, yo no soy barato"
Al día siguiente, según la investigación de los Mossos d'Esquadra, los dos intermediarios presentaron a Paula a Miguel Ángel C. P., una de las personas imputadas en la causa y que dirige una empresa de inversiones. "Mira, yo no soy barato", le dijo tras explicarle las condiciones del préstamo, que implicaban que al cabo de un año Paula debía devolver 179.000 euros; los 111.000 del préstamo, más 68.000 en concepto de intereses. A pesar de que a la mujer le pareció una cantidad elevada, prefería esta opción que vender la casa de Valladolid, valorada en 400.000 euros.
Aunque el préstamo era de 111.000 euros, en la notaría la cifra quedó en 115.000: 84.000 fueron para cancelar la hipoteca y los otros 31.000 fueron a manos de los intermediarios
Ese mismo día, Paula y el inversor y prestamista Miguel Ángel C. P., más los intermediarios, se dirigieron a las oficinas del notario Sergio González Delgado, donde firmaron lo que ella creía que era un préstamo, pero, en realidad, era una escritura de compraventa de una torre de Valladolid por un precio ínfimo de 115.000 euros, la cantidad que al final se fija. De esta suma de dinero, 84.000 euros se retienen para saldar la hipoteca de la clínica y el resto, 31.000, va a parar a los intermediarios.
Al banco y sin ver ni un euro
"Al salir de la notaría, los dos intermediarios me montaron en un coche, un BMW, y me llevaron a un banco de L’Hospitalet de Llobregat, donde yo no había ido nunca. Me hicieron entrar en el banco para cobrar dos cheques, uno por importe de 16.000 euros y otro de 15.000 euros. Los pusieron en dos sobres y se los quedaron ellos. No me dieron ni un euro", asegura Paula.
Paula solo fue una vez al notario, pero su intervención consta en tres escrituras de fechas diferentes, por lo que los Mossos sospechan que se pudo falsificar la firma de la mujer
Los Mossos son claros y concisos: "Como consecuencia del engaño", la mujer perdió la torre de Valladolid y todo su contenido. "Al poco tiempo empezaron a hacer obras y tiraron todo lo que tenía dentro sin mi permiso, todos mis recuerdos y cosas. Me destrozaron toda la casa", asegura. La propiedad pasó a mano de una empresa del inversor y prestamista Miguel Ángel C. P., que la vendió el 13 de diciembre de 2019 por 240.000 euros.
"Me han arruinado la vida. No tenía ni para comer"
Antes de descubrir el engaño, y como Paula no había podido solucionar su situación económica, pidió otro préstamo de 4.000 euros. En este caso, uno de los intermediarios le pidió la escritura de una casa en Lloret de Mar que compró su padre en 1974. Esta vivienda también la ha perdido. El actual propietario, el intermediario, la tiene alquilada.
Según los Mossos, Paula solo fue una vez al notario Sergio González, aunque su intervención consta en tres escrituras respecto a las dos fincas. Las escrituras son de fechas diferentes. La policía sospecha que todas se firmaron el mismo día o "se habría falsificado la firma" de la mujer. "Me han arruinado la vida. No tenía ni para comer. Cada 15 días iba a la asistenta social para que me dieran comida en el ayuntamiento", relata Paula.
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