Reivindicaciones cinegéticas
Dentro de una batida de caza: "Las multas por saltarse la prohibición de entrar son de 1.000 a 3.000 euros"
Las sociedades de cazadores alertan de los riesgos de no respetar el perímetro de los cotos cuando hay batida
Radiografía de la caza en Catalunya: 60.000 licencias, 80.000 jabalís abatidos y un sector "poco comprendido"

Dentro de una batida de jabalí: así trabajan los cazadores de Cassà de la Selva / MANU MITRU
Germán González
Lo primero que se hace en una batida de caza es delimitar el perímetro de bosque en el que se va a disparar. Se hace por seguridad ante el riesgo de que cualquier accidente y por eso se prohíbe el acceso a la zona vedada a cualquier persona no autorizada. Sin embargo, los cazadores se encuentran muchas veces con que ciclistas, motoristas o excursionistas se saltan este perímetro y crean una situación de peligro.
Los cazadores, como los de la colla de Cassà de la Selva que ha acompañado EL PERIÓDICO en este reportaje, colocan en la entrada al área vedada una autorización municipal para cortar el camino, junto con una placa que anuncia la batida y una cinta que prohíbe el paso. "Por desgracia de vez en cuando hay quien entra y eso es un problema, por su seguridad y la nuestra. Pedimos más respeto", explica el presidente de la sociedad de Cazadores de Cassà de la Selva, Albert Mias Vilà, y añade que "las multas por saltarse esta prohibición van de los 1.000 a los 3.000 euros".
Por eso insta a los Agentes Rurales a controlar estos accesos cuando se está cazando y puedan sancionar a las personas que hacen caso omiso del precinto, al desconocer que el 80% de los bosques catalanes son privados. Desde hace unos años, los cazadores de Girona hacen entre dos y tres batidas semanales para capturar jabalís, ya que ha crecido la presencia de estos ejemplares en buena parte de la zona forestal catalana. Ante las dificultades para conseguir que los usuarios del bosque respeten la prohibición de paso han puesto en marcha una prueba piloto para mejorar la convivencia y evitar accidentes.

Ciclistas y excursionistas, el peligro inesperado en plena batida / Manu Mitru
Nueva aplicación
Se trata de una aplicación móvil gratis que informa en tiempo real sobre las batidas de caza que se están realizando y las programadas con un máximo de dos días de antelación. De esta forma, ante la convocatoria de una cacería un excursionista sabe por dónde no debe pasar. La aplicación es complementaria a la señalización física que los grupos de cazadores ponen en el bosque para alertar de su presencia y que el resto de usuarios ya conocen.
Además, esta aplicación almacena información sobre los ejemplares atrapados y los que han visto por la zona pero siguen vivos y en libertad, por lo que puede ser una herramienta para que la administración para conseguir estos datos y controlar la fauna silvestre. Esta nueva aplicación está en fase de prueba en los bosques de algunas poblaciones de Girona y, en caso de éxito, puede trasladarse al resto de zonas de caza de Catalunya.

Los cazadores marcan el perímetro para impedir el acceso no autorizado / Manu Mitru
"El día de antes a la batida colgamos en la aplicación la zona en la que estaremos y el horario, así todo el mundo sabe cuando se caza", remarca Albert Mies, que también es jefe de 'colla' de los cazadores de Cassà, además de afirmar que "pedimos a la gente que lo respete y no entre dentro del terreno vedado y así actuar con más seriedad".
Pese a reconocer que los cazadores "no estamos bien vistos" por la sociedad, Mies ha destacado su importancia para gestionar el descontrol de la fauna silvestre, como el jabalí, tanto por los daños que puede causar en la agricultura, los riesgos para la conducción si entran en carreteras y la transmisión de enfermedades.

Albert Mies, jefe de la colla de cazadores de Cassà / Manu Mitru
En esta zona de Girona las batidas de caza de los últimos tres años han hecho bajar la densidad de jabalís, aunque si en el bosque hay mucho alimento, como bellotas, pueden volver a reproducirse y crecer, explican los cazadores. Por eso suelen colocarse rodeando un perímetro mientras los llamados "perreros" van con canes que azuzan al jabalí y los hacen salir hacia dónde están los tiradores, unicados estratégicamente para disparar a la que ven un ejemplar.
Así cazaron en esta jornada ocho jabalís que son transportados a un centro cárnico para limpiarlos y con todas las garantías sanitarias venderlos a trozos en otros países de Europa. Mies explica que hay poco autoconsumo, ya que cada ejemplar capturado hay que llevarlo al veterinario para saber que no tiene ninguna enfermedad.
En esta batida participaron una veintena de cazadores con unos 25 perros. Los propios cazadores crían estos canes y los entrenan pese a las trabas burocráticas que tienen para poder hacerlo. La normativa les obliga a tener habitáculos en condiciones para guardar a los perros.

Jabalí abatido durabte la batida. / Manu Mitru
Abandono de la administración
Por seguridad, también llevan ropa reflectante, de color naranja o amarillo, lo que es obligatorio en la caza mayor, y así ser reconocidos por otro tirador. En la batida celebrada en Girona los cazadores pusieron radios encendidas cerca de la carretera para que los jabalís se asustaran y no las cruzaran y así evitar un siniestro de tráfico.
Los cazadores también lamentan que la administración los tenga abandonados en todo el tema de control de la fauna salvaje, ya que hay un crecimiento de especies como el jabalí o el corzo, cuando podrían actuar como en el caso de la Peste Porcina Africana que mantiene confinada Collserola. En este sentido recuerdan que "el cazador asume con todos los gastos, no sólo las licencias y los permisos, también las armas, balas, ropa, animales... son miles de euros al año".
Ante el riesgo por la Peste Porcina Africana, la Federación Catalana de Caza recomienda a los cazadores extremar las medidas de bioseguridad antes y después de las salidas para proteger tanto a la fauna silvestre como a la cabaña porcina. Por eso se insta a limpiar a los perros al finalizar la jornada así como los transportes en los que vayan los canes y eliminar restos orgánicos y de barros. También se debe desinfectar collares, correas y los vehículos.

Batida de caza de jabalí en un coto privado del Gironès. / Manu Mitru
Los propios cazadores deben cambiarse de ropa y calzado tras la jornada, lavar la ropa usada a temperaturas muy altas y no transportar restos de jabalís entre municipios. Además deben informar de cualquier hallazgo de un jabalí muerto o enfermo. Para remarcar estos consejos la Federació Catalana de Caça organiza jornadas entre los cazadores, tanto los que están ubicados en los 20 kilómetros de la zona afectada por los casos de peste porcina confirmados como el resto.
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