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Pirineo Aragonés

Invierno trágico en las montañas de Aragón: los aludes se cobran siete víctimas mortales en menos de un mes

No han pasado ni diez días desde que un joven de Huelva perdiera la vida mientras practicaba snowboard también fuera de pistas

Imagen de un dispotivo de rescate anterior.

Imagen de un dispotivo de rescate anterior. / Miguel Ángel Gracia

Israel Salvador

Zaragoza

La temporada de invierno está dejando una herida especialmente profunda en el Pirineo aragonés. La montaña ha vuelto a recordar, de la manera más trágica posible, que nunca ofrece garantías absolutas de seguridad, que el riesgo cero no existe. Este jueves ha quedado demostrado que salir a esquiar fuera de las pistas habilitadas no parece ser una buena idea. Un nuevo alud, esta vez en Cerler, se ha cobrado la sexta y la séptima víctima en menos de un mes.

El Boletín de Peligro de Aludes había avisado el miércoles. La nieve está peligrosa, con estructuras que pueden fracturarse ante sobrecargas débiles, como es el paso de un esquiador: "Puede dar lugar a aludes con la suficiente dimensión para enterrar a un grupo de personas", detalló.

Horas después, una trágica avalancha de nieve cerca del circo Cibollés (2.749 metros), en una zona fuera de pistas de la estación de Cerler, ha sesgado la vida de otro esquiador y eleva la lista negra a seis fallecidos este invierno.

Las abundantes nevadas, tan esperadas por los aficionados, han creado también un escenario muy inestable. Las continuas borrascas que azotan España han provocado una inestabilidad poco recordada en el Pirineo. La nieve no se asienta y el riesgo de aludes es demasiado elevado.

El 18 de enero, un hombre, natural de Huelva, falleció tras verse sorprendido por un alud en el barranco de Puimestre, en la estación de esquí de Cerler, mientras practicaba snowboard fuera de pista junto a otra persona que resultó ilesa.

Menos de un mes antes, el 29 de diciembre, otra avalancha atrapó fatalmente a tres expertos montañeros, el pediatra Jorge García-Dihinx, su mujer Natalia Ramón y el irundarra Eneko Arrastua. Las víctimas fueron sorprendidas en Panticosa por un alud en la cara oeste del pico Tablat.

Sus compañeros de expedición rescataron dos cadáveres, además de poner a salvo a otra joven de 29 años, que fue trasladada al hospital San Jorge de Huesca con hipotermia y varios golpes.

Este grupo estaba practicando esquí de montaña cuando les atrapó un manto de nieve a unos 2.400 metros de altitud en el valle de Tena. El alud alcanzó los 300 metros de ancho, 700 de largo y profundidades de 12 metros. En el operativo participaron 14 especialistas del Greim de Panticosa, Jaca y Huesca, así como dos perros.

La montaña también se cobró la vida del zaragozano Ángel Javier Sánchez Campos, profesor de la Universidad de Zaragoza y trabajador social del Ayuntamiento de Zaragoza, que acabó sepultado por otra avalancha de nieve en la zona de la Punta del Cau (Tella-Sin), a unos 2.500 metros de altitud en el valle de Bielsa. Su compañero de expedición dio el aviso tras resultar ileso. Estaban realizando una ruta con raquetas en la ladera noreste.

El Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (Greim) no tuvo sencillo el operativo, llegando a caminar hasta tres horas para rescatar el cadáver, sepultado un metro y medio bajo la nieve. La climatología adversa dificultó el rescate, dado que había riesgo de producirse más aludes. El cadáver se recuperó gracias a la ayuda de un perro de rescate del Greim de Jaca.

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