Llegan los 'therian' a España: "He descubierto mi verdadera identidad. Un día soy búho y otro golden retriever"
Jóvenes que se identifican con animales de forma espiritual, psicológica o física forman un fenómeno que explota en redes sociales como TikTok o Instagram

Jóvenes que se identifican y actúan como animales: llega a España el fenómeno 'therian' / PI STUDIO
Daniel Valle
El vínculo entre humanos y animales es tan antiguo como la civilización. Desde tiempos prehistóricos, la relación entre hombre y fauna ha ido mucho más allá de la caza o la mera coexistencia. La presencia animal en la vida diaria está mucho más que normalizada, pero, ¿qué ocurriría si una persona llegase al punto de identificarse con un animal? Este es el caso del nuevo fenómeno viral: los therian, en el que los jóvenes no solo se creen y caracterizan como animales sino que en los casos más extremos llegan a comportarse como ellos.
Leaf, como quiere que se le identifique, es un chico trans tinerfeño de 20 años que se identifica como therian y gestiona la comunidad en redes sociales de Canarias. Son treinta integrantes. En sus palabras, este concepto refiere a una persona «que se identifica de forma parcial o completa» con uno o más animales, de forma, principalmente, «espiritual, psicológica o física de manera involuntaria».
Fenómeno viral
Las redes sociales están repletas de menciones a este fenómeno cultural. Desde parodias, vídeos explicativos e, incluso, increpaciones y agresiones públicas, los miembros de esta comunidad están en el ojo del huracán mediático en TikTok o Instagram.
Este fenómeno tiene su origen, según Wolf VanZandt —creador de la página web referencia del colectivo The Therian Timeline—, en la década de los 90 en un foro estadounidense de discusión online para aficionados al cine de terror, utilizado para debatir sobre películas de hombres lobo.

Llegan los 'therians' a Canarias. / La Provincia
Con el tiempo, los administradores se percataron de que las discusiones se centraban en la existencia real de los personajes, así cómo sus miembros se identificaban con ellos. De esta manera, se conformó la primera comunidad therian.
Polytherian
Leaf lo descubrió hace cuatro años a raíz de un amigo que le enseñó «el mundo de la teriantropía», término griego que hace referencia a cualquier transformación de un ser humano en otro animal en un contexto mitológico o espiritual –como el panteón del Antiguo Egipto, donde numerosos dioses como Ra o Anubis eran representados de esta forma–.
Para él, esto significó «una profunda sensación de hogar, de que alguien más me entendía» y afirma haber encontrado «su verdadera identidad»: «Llevaba muchos años buscando explicación a mis rarezas y sentía que me faltaba algo, pero no sabía explicar el qué», confirma.
Concretamente, se define como «polytherian» –más de una identidad–, identificándose como «gato, foca, búho y golden retriever». Respecto a las causas, añade que «es complicado explicar por qué»: en el caso de la foca o el búho «siente profundamente que en una vida pasada» fue estos animales y, en el caso del felino y el perro, considera que desarrolló «esa identidad por referentes importantes» en su vida.
Falta de referentes
Esta diferenciación, en palabras de Leaf, «se debe a dos categorías identitarias: la espiritual y la psicológica». La primera hace referencia a una persona que «siente que en una vida pasada fue un animal pero que nació con un cuerpo humano y su alma sigue perteneciendo a la criatura». La segunda está relacionada con los referentes: «Por ejemplo, una persona que no contó con referentes sólidos humanos y a cambio tuvo de principal referente a un gato, que le acompañó en el desarrollo de identidad durante la infancia y adolescencia», expresa.
La vida de este joven ha cambiado desde que es un therian, sobre todo cuando comenzó a adentrarse en el mundillo, momento en el que «experimentaba cambios leves» en su forma de pensar y comportamiento, como «cazar un peluche simulando que es un ratón»; a nivel sensorial, asociando sus sentidos a los propios de su identidad animal «como tener mejor olfato o mejor visión» e, incluso, sentir «miembros fantasma» –concepto normalmente asociado a las personas que pierden una extremidad y la siguen sintiendo– «donde debería estar la cola o las alas», cuenta Leaf.
Vida diaria
A pesar de estas peculiaridades, su día a día es como el de cualquier persona. El veinteañero continúa sus estudios y ha logrado encontrar una oportunidad laboral relacionada con esta comunidad, con un negocio en el que realiza «dibujos, manualidades y máscaras que principalmente llevan los therian». También comenta que conoce a otros miembros de la comunidad a los que «les agota cumplir con la normativa social y desearían tener una vida más libre».
Leaf defiende que ser therian no es un trastorno mental y que esta concepción surge del desconocimiento y la desinformación de las redes sociales: «La gente confunde mucho a los transespecie y la licantropía clínica con los therians», asevera. «Los therians siguen, en su mayoría, abrazando su identidad humana. Los transespecie viven su identidad de especie de forma completa y la licantropía clínica es un trastorno delirante, reconocido científicamente, en el que la persona tiene alucinaciones donde se transforma, de forma literal, en un animal», explica el joven.
Respecto a la visión de la sociedad hacia esta tendencia, Leaf ha «tenido la fortuna» de que la gente de su entorno «ha sido muy comprensiva y abierta con el tema, aunque no lo entiendan y les parezca raro», apoyándole activamente en la expresión de su identidad. Sin embargo, admite que existe un gran rechazo por parte del resto del mundo «a raíz del boom en redes sociales», generando que su comunidad reciba «una cantidad abrumadora de acoso» que hace que sea «prácticamente imposible expresar abiertamente» su identidad.
Seis detenidos
Esta declaración se sostiene en los hechos acontecidos en las ‘quedadas therian’ llevas a cabo la semana pasada por toda España, que contaron con más curiosos que protagonistas y momentos de tensión e incluso medio por parte de las personas disfrazadas de animales. En Barcelona, más de 3.000 personas se concentraron en el Arco del Triunfo en este marco –los miembros de la comunidad apenas llegaron a la docena– y se saldó con cinco detenidos y la huida de los therians asistentes debido al lanzamiento de objetos y el miedo a ser agredidos.
En Málaga la situación tuvo un desenlace similar, donde un único joven que portaba una máscara de caballo fue rodeado de una multitud que le grababa con el móvil mientras le increpaba e, incluso, le zarandeaba. Ante esto, se vio obligado a quitarse su disfraz y abandonar el lugar. La jornada se saldó con un detenido.
En Madrid se formó un enorme corro alrededor de varios jóvenes que caminaban a cuatro patas –uno de ellos, disfrazado de toro fue incluso toreado ante las risas del público–. En ciudades como Córdoba, los organizadores optaron por cancelar el evento ante la preocupación por posibles ataques, visto lo visto en las ciudades previamente mencionadas.
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