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Leonor Feito, de 57 años, estudia para oposiciones: "No quiero volver a ser despedida de un trabajo basura"

Alicia Chazarra y Leonor Feito son dos opositoras que han superado los 50 años y quieren una plaza en el sector público porque están “hartas” de encadenar empleos

Leonor Feito, opositora de 57 años, estudia para administrativo de la Seguridad Social.

Leonor Feito, opositora de 57 años, estudia para administrativo de la Seguridad Social. / El Periodico

Patricia Martín

Cada vez más españoles optan por opositar en la etapa final de su carrera. Según datos del portal OposiTest, el porcentaje de mayores de 50 años que buscan empleo en el sector público ha pasado del 5% en 2019 al 18% en 2025. Alicia Chazarra y Leonor Feito son dos de esos opositores, que han decidido ponerse a estudiar en la cincuentena porque están “hartas” de encadenar empleo tras empleo y, ninguno de ellos con adecuadas condiciones. Estos son sus testimonios:

"Quiero un futuro mejor"

Leonor Feito (57 años, Villarejo de Salvanés, Madrid) se quedó en el paro hace casi dos años y, cuando se enteró, llamó a sus hijos y les dijo con desánimo: “Dónde voy yo ahora con 55 años, otra vez a buscar empleo, otra vez a volver a empezar”. Una vez superado el disgusto inicial, ha decidido estudiar unas oposiciones de administrativo a la Seguridad Social y está pensando en presentarse también a administrativo en la Comunidad de Madrid o en varios ayuntamientos, aprovechando que el temario es parecido.

Leonor explica que a su edad no le ha costado ponerse a estudiar porque, además de estar licenciada en Psicología, a lo largo de su trayectoria, en varias ocasiones, ha dado clases particulares para poder “llegar a fin de mes” y, por ello, “tiene la mente ágil”. La opositora terminó hace años su licenciatura pero nunca ha ejercido como psicóloga porque tuvo que dedicarse al cuidado de sus hijos, especialmente cuando se divorció, dado que su expareja no le pasaba la pensión alimenticia y tenía que “coger el primer trabajo que saliera”.

"La supervivencia con mil euros es complicada, aguantas carros y carretas, y como eres la última en el escalafón, el contrato indefinido no sirve de nada, eres la primera en salir"

Por ello, fue encadenando trabajos, sobre todo “de oficina”, casi siempre manejando bases de datos, pero según la terminología empleada por ella, eran “trabajos basura”. Por ejemplo, tuvo uno a media jornada gestionando multas, donde solo percibía 500 euros. Y de ahí paso a ejercer como teleoperadora, por un sueldo de 1.000 euros, que apenas podía completar con las comisiones porque estos pluses dependían de que el comercial cerrara la venta, ella solo era la encargada de concertar la visita.

“La supervivencia con mil euros es complicada, aguantas carros y carretas, y como eres la última en el escalafón, el contrato indefinido no sirve de nada, eres la primera en salir”, explica. Su último empleo ha sido vendiendo impresoras. Estaba mejor remunerado, con 1.500 euros en 12 pagas. Pero la despidieron con casi 56 años y pensó: “O rebajo aún más el listón y logro otro trabajo basura, donde no te puedes desarrollar, hacerte valer, o estudio una oposición y me labro un futuro mejor”. Y en ello está.

"Estoy harta de mi trabajo de teleoperadora”

Alicia Chazarra, de 54 años, está estudiando una oposición de administrativo a la Seguridad Social.

Alicia Chazarra, de 54 años, está estudiando una oposición de administrativo a la Seguridad Social. / El Periódico

Alicia Chazarra (54 años, Alicante) tiene trabajo y considera que “no pagan del todo mal”, pero está “completamente harta” de su cometido y, por eso, ha decidido presentarse a una oposición. Trabaja como teleoperadora desde hace cinco años, dado que es “lo único que encontró con 50 años”, después de una trayectoria laboral donde ha empalmado trabajos en la hostelería y en el sector de los seguros.

El problema es que su trabajo consiste en atender a personas “que están cabreadas con las compañías a las que el call center da servicio y llaman para darse de baja”. “Por lo que es muy estresante, estar siempre a la espera de que te peguen un grito y, cuando eres mayor, digamos que tienen menos aguante”, relata.

“Te piden la luna para poder optar a cualquier puesto y más con mi edad"

“Cuando me contrataron -continúa- tenía miedo a que me despidieran en cualquier momento porque los clientes pueden ponerte una reclamación y graban todas las llamadas y si no llegas a unos objetivos, pueden hacerte un despido procedente, por mucho contrato indefinido que tengas”.

Pasados cinco años, ve que el peligro de despido no es inminente, pero tiene claro que “no es el trabajo en el que se quiere jubilar”. Al mismo tiempo, tiene claro que en el sector privado, con su edad, es difícil encontrar otro trabajo. “Te piden la luna para poder optar a cualquier puesto y más con mi edad”, lamenta.

Por eso, lleva un año estudiando para las oposiciones de administrativo a la Seguridad Social. Aunque ha estudiado por su cuenta, porque “no tiene ni un duro para pagar una academia”, ha logrado aprobar ya el examen teórico y se ha quedado a las puertas del práctico, por lo que piensa que tiene posibilidades de sacar la convocatoria en la próxima ocasión.

Alicia estudió Relaciones Laborales justo antes de la pandemia, pero nunca ha podido ejercer esta profesión porque no ha encontrado ningún trabajo relacionado. Por eso ahora está ilusionada, puesto que la oposición está relacionada con su formación universitaria y le atrae, además, dar un servicio público.

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