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Laura Ferràndez, ingeniera química: "Siempre bebo agua del grifo, pasa más controles de calidad de lo que pensamos"

Su tesis doctoral optimiza el tratamiento de agua potable en la planta de Figueres, mejorando la calidad y la eficiencia

Laura Ferràndez, ingeniera química: "El agua del grifo pasa más controles de calidad de lo que pensamos".

Laura Ferràndez, ingeniera química: "El agua del grifo pasa más controles de calidad de lo que pensamos". / Santi Coll

Santi Coll

Durante cuatro años, Laura Ferràndez Galceran ha desarrollado su doctorado en el marco del programa de Doctorados Industriales de la Generalitat de Catalunya, vinculada al grupo de investigación LEQUiA de la Universitat de Girona y contratada por Fisersa, donde ha trabajado en la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) de Figueres. Ha realizado su doctorado centrado en la optimización del uso del ozono con inteligencia artificial en el tratamiento de agua potable procedente del embalse de Darnius-Boadella.

Tras cuatro intensos años de trabajo doctoral, Laura Ferràndez afirma literalmente que se ha quitado "un peso de encima", pero que ha ganado "una vocación". Esta joven de l'Empordà de 28 años conoce como nadie la calidad del líquido transparente que fluye de los grifos de la ciudad. "A mí me gustaría continuar en el mundo del agua, porque es verdad que siempre me han dicho que, como ingeniera química, puedes ir donde quieras, pero llevo tantos años aquí que le he cogido un gran cariño. Me gustaría continuar en el mundo del agua y seguir en la industria del sector".

¿Por qué eligió la carrera de ingeniería química? Sin ser una excepción, no son muchas las chicas que eligen un grado de ingeniería…

La pregunta es curiosa de responder, porque a mí me gustaba mucho la química por un lado, pero por otro lado me gustaban mucho los niños. Dudé mucho, incluso hice un test que me decía que yo debía orientarme más hacia la parte docente: educación infantil y primaria, y quería hacer el doble grado. Pero me decidí por la ingeniería. Mi padre me dijo: "Tú lo pruebas, y si no…". "Perderé un año si no me va bien", respondí. Su réplica me acabó de convencer: "No, no perderás un año, lo habrás aprovechado de manera diferente".

Desde el 13 de marzo, usted es doctora en esta especialidad científica. ¿Ha encontrado el ambiente adecuado en la Universitat de Girona para investigar y desarrollar su tesis?

Sí, totalmente. De hecho, empecé con el grupo LEQUIA de la Universitat de Girona ya durante las prácticas, y el Dr. Hèctor Monclús me ofreció hacer el Trabajo de Fin de Grado. A partir de ahí continué con el máster en Ciencia y Tecnología de Recursos Hídricos, bajo la coordinación de Ignasi Rodríguez-Roda y Quim Comas, que cursé becada con una beca Santander, y también hice el Trabajo de Fin de Máster con LEQUIA y Fisersa. Finalmente, con la confianza del propio grupo y especialmente del Dr. Monclús, iniciamos el doctorado industrial. Por tanto, ha sido un recorrido muy continuo dentro de la UdG, en un entorno de investigación muy sólido, cercano y aplicado, donde me he sentido muy acompañada en todo momento y que ha sido clave para el desarrollo de mi tesis.

¿Qué problema concreto quiere resolver su tesis dentro del tratamiento de agua potable y por qué es especialmente relevante hoy?

Mi tesis se centra en cómo mejorar el control del tratamiento de agua potable a partir de la información que genera la propia planta. El agua puede presentar variaciones que tienen impactos químicos y microbiológicos, y el reto es saber cómo responder a ellas de forma adecuada. Lo que hemos desarrollado es un sistema que ayuda a interpretar estos datos y a facilitar la toma de decisiones en el tratamiento, con el objetivo de garantizar la calidad del agua de forma más eficiente y segura.

¿Es para evitar que haya agentes externos que perjudiquen la calidad del agua y que eso llegue a la planta, y que desde la planta se detecte antes de que llegue al suministro?

Exacto: que se detecte y se pueda tratar a tiempo. Si nos centramos en la materia orgánica, que es una mezcla compleja de compuestos presentes de forma natural en el agua, esta materia orgánica llega aquí y no solo se elimina, sino que se va transformando desde la primera operación unitaria hasta la última. Entonces, lo que analizamos es precisamente ese recorrido: cómo evoluciona la materia orgánica y cómo impactaría en la calidad química y microbiológica al final.

Desde su ámbito de trabajo, ¿cuáles podrían ser los riesgos más importantes o inesperados que podría sufrir la ETAP?

Los más importantes son los que marca el Real Decreto 3/2023, que regula los parámetros límite del agua. En cuanto al riesgo químico, existen los trihalometanos, que son subproductos de desinfección que se originan cuando el agua con materia orgánica reacciona con cloro, ya que es obligatorio dosificar cloro al final del tratamiento. Siempre debe haber una cantidad de cloro para que el agua, desde que sale hasta que llega a las casas, esté protegida de bacterias. Cuando hay suficiente reacción entre cloro y materia orgánica, pueden generarse estos trihalometanos, que son tóxicos, carcinógenos, y están limitados a 100 microgramos por litro. En Figueres no hay riesgo, porque estamos por debajo de 20 microgramos por litro, pero es un aspecto clave. El riesgo microbiológico es asegurar que no haya bacterias al final del proceso mediante controles específicos.

Cuando se habla de contaminación del agua en el Empordà, suele mencionarse el problema de los purines. ¿Afecta al agua del embalse de Darnius-Boadella?

No directamente. El agua del embalse no presenta problemas de purines como tal. Su calidad depende más de procesos naturales de la cuenca, como el subsuelo o las escorrentías. La actividad agrícola puede influir indirectamente, pero los efectos llegan muy diluidos y se manifiestan más como nutrientes o materia orgánica.

¿Qué entorno de trabajo ha encontrado en la ETAP de Figueres, gestionada por Fisersa?

Sí, considero que hay un trabajo de excelencia. Me he sentido muy bien y creo que también ha sido una experiencia nueva para ellos tener un doctorado industrial. Ha habido un aprendizaje mutuo con profesionales muy experimentados.

Estos cuatro años han coincidido con una fuerte sequía. ¿Ha influido en su trabajo y en la calidad del agua?

Sí, en ambos aspectos. En los últimos meses detectamos situaciones más críticas y desarrollamos un nuevo modelo para responder a escenarios de mayor riesgo. La calidad del agua también cambió en ese periodo, aunque ahora estamos en una etapa más estable.

"El modelo que propongo es una combinación entre herramientas de inteligencia artificial y el conocimiento operativo acumulado, con el objetivo de mejorar la toma de decisiones en el tratamiento del agua"

¿La inteligencia artificial puede ayudarnos a tener mejor agua?

Sí. El modelo se basa en inteligencia artificial, pero también en lógica difusa, que permite integrar el conocimiento experto de la planta con los datos disponibles para mejorar las decisiones.

¿Sus resultados son aplicables a otras ETAP?

Sí, son extrapolables, aunque deben adaptarse a la calidad específica del agua de cada planta.

"No somos suficientemente conscientes del coste de potabilizar el agua"

Como ingeniera química, ¿qué piensa del agua del grifo de Figueres?

Siempre bebo agua del grifo y confío plenamente en ella. Sé el nivel de control que hay detrás y siempre intento hacer pedagogía sobre ello.

¿La gente es consciente del coste de potabilizar el agua?

Creo que no. Aunque el precio es bajo, hay una gran inversión en equipos, control y personal. Por ejemplo, la ozonización representa cerca del 30% del consumo energético de la planta.

En su tesis habla de un sistema de apoyo a la decisión ambiental, ¿qué significa?

Es una herramienta que optimiza la operación de la planta a partir de datos, prediciendo la dosis de ozono necesaria según la calidad del agua de entrada.

¿Eso también genera ahorro y sostenibilidad?

Sí, reduce el consumo energético y de reactivos, haciendo el proceso más eficiente.

"Si hubiéramos recuperado antes el agua regenerada, probablemente no habríamos llegado a situaciones tan críticas como las de 2024 y principios de 2025"

¿Qué opina sobre la reutilización del agua regenerada?

Si se hubiera implementado antes, se habrían evitado situaciones críticas. Aunque socialmente aún cuesta aceptarlo, soy totalmente partidaria: bien tratada, puede tener una calidad comparable al agua potable en muchos aspectos.

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