El aplaudido mensaje de un negocio hostelero a un cliente que se quejó de que cerrara dos días en verano
La respuesta, compartida en redes, defiende el descanso del personal frente a la idea de que bares y restaurantes deben estar siempre abiertos: "Tenemos trabajadores, no esclavos"

Un camarero trabaja en la terraza de un bar. / Paula Ruiz
Una conversación de WhatsApp entre un cliente y un negocio hostelero ha encendido el debate sobre los horarios en bares y restaurantes durante el verano. El intercambio empieza con una pregunta aparentemente sencilla: “¿Hacéis reservas para mañana?”. La respuesta del establecimiento fue cordial: no trabajan con reserva, atienden por orden de llegada y, además, al día siguiente, martes, estarían cerrados por descanso del personal.
El mensaje terminaba con una fórmula habitual en atención al cliente: “Puede consultar nuestros horarios actualizados en Google. Gracias por su comprensión. Saludos”. Sin embargo, la respuesta no gustó al interlocutor, que contestó con tono de reproche: “¿Lunes y martes cerrado en pleno verano? ¿Pero esto qué es? ¿Es broma?”.
Fue entonces cuando el negocio respondió con un texto que muchos usuarios han celebrado por su claridad. “No, ninguna broma”, comienza el mensaje. A continuación, el establecimiento defendió que en la empresa tienen “trabajadores, no esclavos”, que no apuestan por horarios partidos y que su plantilla cuenta “al menos” con dos días libres y seguidos para poder descansar. “Como bien dice, es verano, los servicios son muy duros y las personas, que no son máquinas por cierto, necesitan descansar”, añadía el mensaje, antes de cerrar de nuevo con un “gracias por su comprensión”.
La captura compartida por la conocida @soycamarero cuenta ha provocado una oleada de reacciones. Algunos usuarios han aplaudido la postura del negocio y han destacado la dificultad de trabajar en hostelería durante los meses de más calor y mayor afluencia. “Ese empresario es un santo, aquí en mi pueblo los bares solo suelen descansar un día a la semana”, escribió Alex. Otra usuaria, the music sound, fue más directa: “Ya te digo que si los clientes no han trabajado nunca de camareros ni tienen educación ni empatía”.
También hubo quien puso el foco en las formas del cliente. Haeradhel Arenwynn señaló que el consumidor “no tiene derecho a exigir el horario de un local ajeno y menos hablar con esas malas formas”, aunque añadió un matiz: el horario de apertura de un establecimiento no siempre determina las jornadas laborales, ya que pueden existir turnos. Otros comentarios tiraron de ironía, como el de Bernat: “‘Gracias por su comprensión’ —que no tiene—”.
No todas las respuestas fueron favorables al negocio. Francisco resumió una visión más pragmática: “Los clientes buscan el servicio, si no lo hay se piran a otro lado, así de simple”. Otro usuario, Berberecho, cuestionó incluso la autenticidad de este tipo de capturas: “¿Pero alguien se cree estas conversaciones inventadas por WhatsApp?”. También apareció el debate sobre las reservas y la temporada alta. Mamaladillo comentó que, en zonas turísticas, que un local no acepte reservas le lleva directamente a no salir a comer fuera en verano.
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