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Del césped a primera línea del fuego: la experiencia del excapitán del Castellón Jordi Marenyà en el incendio de la Vall

El exfutbolista albinegro, ahora bombero del Consorcio Provincial, ha participado durante varias jornadas en el incendio originado el sábado 25 de julio, que todavía continúa activo

El excapitán del Castellón Jordi Marenyà en sus dos facetas, como futbolista y como bombero

El excapitán del Castellón Jordi Marenyà en sus dos facetas, como futbolista y como bombero

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Durante años, Jordi Marenyà estuvo acostumbrado a afrontar partidos decisivos, soportar la presión y liderar desde el centro del campo. Ahora, a sus 35 años, el excapitán del CD Castellón se enfrenta a retos muy diferentes como bombero del Consorcio Provincial de Castellón. Uno de los últimos ha sido el incendio de la Vall d'Uixó, originado el sábado 25 de julio, donde participó en la protección de varias viviendas y explotaciones amenazadas por las llamas.

El vila-realense trabaja actualmente en el parque de bomberos del Alto Palancia, situado en Segorbe. Una profesión que comenzó a plantearse mucho antes de colgar las botas. «Ser bombero es una idea que me rondaba desde que era futbolista. De hecho, estando en el Castellón, en uno de aquellos años difíciles en Tercera División, ya me saqué uno de los requisitos, el carnet de camión», recuerda.

Marenyà estudió Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, aunque no terminaba de encontrar en las salidas vinculadas a la carrera una profesión que le motivara plenamente. Fue entonces cuando empezó a interesarse por el trabajo de los bomberos. «Mirando un poco qué podía hacer, me interesó lo de ser bombero. Era una opción que me gustaba porque suponía ayudar a la gente», explica.

Durante un tiempo compaginó la preparación de las oposiciones con el fútbol. Tras retirarse, pudo centrarse por completo en el proceso y, especialmente, en unas pruebas físicas que requieren una preparación muy específica.

Finalmente, logró acceder al Consorcio Provincial de Bomberos de Castellón como interino. Actualmente se encuentra inmerso en el proceso de consolidación de su plaza después de que en diciembre se ampliaran ocho puestos.

Jordi Marenyà, de bombero

Jordi Marenyà, de bombero / Mediterráneo

El aviso durante una práctica forestal

El sábado 25 de julio, Marenyà se encontraba de guardia en el parque de Segorbe. «Estábamos haciendo las tareas de la mañana y justo nos encontrábamos practicando con el camión forestal porque en nuestra zona puede haber muchos incendios. Entonces llegó el aviso de la Vall y fuimos hacia allí», relata.

Como sucede en cada salida, los primeros minutos estuvieron marcados por la incertidumbre. «Siempre hay nervios por ver con qué te encuentras, porque la información que te dan y la realidad a veces varían. Cuando estábamos llegando ya vimos que había bastante humo y que el incendio era grande», cuenta el exfutbolista.

Durante la mañana, su dotación recibió el encargo de proteger una vivienda y una granja situadas cerca del avance de las llamas. La intervención permitió evitar que el fuego provocara daños en las dos propiedades. La actuación exigió un esfuerzo físico intenso, con continuos desplazamientos por una zona escarpada, cambios de desnivel y largos tendidos de manguera. «Fue mucho trabajo físico en muy poco tiempo: apagar, subir y bajar la ladera, tirar de las mangueras y trabajar con el agua», describe.

Una retirada ante el avance de las llamas

Por la tarde, su equipo recibió la orden de desplazarse hasta otra vivienda situada en una zona más alejada, a la que se accedía a través de una pista. Sin embargo, el comportamiento del incendio obligó a modificar rápidamente el operativo. «Cuando estábamos llegando nos dijeron que volviéramos porque el fuego estaba arrasando. Nos retiramos porque parecía imposible defender aquella casa con garantías», explica Marenyà.

La decisión de retroceder permitió preservar la seguridad de los efectivos ante un frente que avanzaba con gran intensidad. En los incendios forestales, las condiciones pueden variar en cuestión de minutos debido al viento, la pendiente, la vegetación o la acumulación de combustible.

La intervención de Marenyà no terminó aquel sábado. El lunes volvió a incorporarse como refuerzo en una urbanización de Betxí amenazada por el avance del incendio. «Tuvimos que defender las dos laderas para evitar que el fuego llegara hasta las casas», relata.

El trabajo continuó durante toda la noche para contener las llamas y proteger las viviendas. Una actuación prolongada y especialmente exigente por la dificultad del terreno y el esfuerzo necesario para mover el material. «Fue una noche de no parar», resume.

Cabe destacar que Marenyà fue uno de los referentes del conjunto albinegro durante varias temporadas y formó parte del equipo que logró el ascenso en 2018. También defendió las camisetas del Olímpic de Xàtiva, el Écija, el Atlético Saguntino, el Langreo y el Alzira, entre otros clubs, antes de cerrar su etapa como futbolista profesional.

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