Cuando la banda fue desarticulada, unos 600 kilos de los 1.244 totales del cargamento ya habían sido escondidos en un camión para llevarlos a España. Otros 30 kilos tenían como destino Italia. La policía, que investigó la red durante un año, se incautó de 1,4 millones de dólares en diversas monedas que supuestamente procedían de actividades relacionadas con el narcotráfico. Con la droga decomisada se habrían obtenido más de dos millones de dosis.