Dos turistas castellonenses se encontraban entre los 418 pasajeros del crucero Grand Voyager averiado durante el pasado lunes en el mar Mediterráneo. Se trata de una pareja de mediana edad que contrató el viaje en una conocida agencia de la ciudad de Castellón. Según sus responsables, con los que ayer habló Mediterráneo, los dos pasajeros se encuentran "bien" y "han sido atendidos en todo momento".

Aun así, comentaron que el barco está "destrozado" a causa del golpe de mar que azotó al crucero el pasado lunes.

A pesar del incidente, las agencias consultadas por este periódico, a fecha de ayer, siguen manteniendo las reservas para la próxima salida del mismo barco, prevista para día 28 de febrero. Cabe señalar que este tipo de viajes registran unos precios asequibles durante el invierno, ya que el tiempo impide disfrutar de todas las instalaciones del crucero. Además, el Grand Voyager tenía ofertas de 2x1 dependiendo de la ubicación de los camarotes.

Por su parte, la llegada del Grand Voyager a Cerdeña puso fin a la odisea que han vivido los 418 pasajeros y 314 tripulantes del buque turístico, averiado el lunes en medio de un fuerte temporal que le impidió llegar a Barcelona. La embarcación, a cargo de la compañía española Iberojet, ancló en el puerto de Cagliari, la capital sarda, casi 24 horas después de emitir la primera señal de alarma durante una violenta tormenta, que le dejó sin parte de los motores a unas 60 millas de Baleares.

El oleaje hizo cundir el pánico entre los pasajeros, que vieron cómo algunos muebles e instrumentos fijados al suelo se desprendían y quedaban hechos pedazos. La situación se calmó cuando el buque reactivó dos motores. La primera en desembarcar en Cagliari fue una anciana con la tibia y el peroné fracturados. Posteriormente, fueron asistidas otros cuatro españoles con heridas, ninguna grave. Otra veintena de pasajeros con contusiones de diversa consideración recibió asistencia médica.