Según la sentencia de la Audiencia de Barcelona, el parricida estranguló a su madre, tras haberla aturdido previamente propinándole un fuerte golpe en la cabeza, de manera que la víctima no tuvo ninguna posibilidad de defenderse. Posteriormente, envolvió en ropa su cadáver y se deshizo de él en unos jardines del barrio de Horta. El fallo recuerda los "continuos maltratos físicos y psíquicos" que el procesado infligió a su madre.