Diecisiete meses después del tsunami, Indonesia vuelve a requerir la ayuda internacional y, de nuevo, los gobiernos de todo el mundo están respondiendo. El temor es que la solidaridad desordenada de las oenegés vuelva a convertir al país en ese "circo humanitario" que denunciaron entonces algunas oenegés, aunque parece que esta vez la coordinación es mayor para dar asistencia a los 20.000 heridos y las 100.000 personas que han perdido sus casas. Las autoridades contabilizaron ayer, un día después del temblor, más de 4.600 muertos.

El Gobierno de Yakarta declaró ayer el estado de excepción durante al menos tres meses y el vicepresidente, Jusuf Kalla, dijo que se pondrían como objetivo "reconstruir y rehabilitar" las zonas afectadas en un año. Kalla dijo que calculan que necesitarán unos 90 millones de euros para reparar las casas y dar una asistencia mínima a los afectados. "El dinero saldrá del presupuesto estatal y la ayuda internacional", añadió. Los primeros cálculos apuntan que el seísmo destruyó 35.000 casas.

AVIÓN DE LA AECI La Agencia Española de Cooperación Internacional enviará hoy un avión con 12 toneladas de ayuda humanitaria, en especial, tiendas de campaña, mantas y medicinas. EEUU ha ofrecido dos millones de euros, uniéndose así a Canadá (1,5 millones) y China (1,8 millones). La Comisión Europea aprobó una partida de tres millones de euros de ayuda urgente, que se destinará a las áreas sanitaria, de alojamiento y logística. Además del dinero, la Comisión va a enviar a dos expertos de protección civil de la UE.

El comisario europeo de Desarrollo y Ayuda Humanitaria, Louis Michel, subrayó la importancia de proporcionar la ayuda lo antes posible a través de las agencias de la Comisión que trabajan en el terreno. Para poner en marcha el dispositivo, el centro de control e información de la dirección general de Medioambiente de la Comisión, permanece en constante contacto con las autoridades indonesias y los estados miembros de la UE. "Las próximas horas serán una pesadilla logística", declaró a Efe el responsable de la respuesta de emergencia regional de la ONU, Puji Pujiono.

La fuerte lluvia que cayó ayer por la noche en la zona empeoró la precaria situación de las 100.000 personas que se han quedado sin sus casas y que, además, volvieron a sentir pánico con las más de 400 réplicas, algunas de ellas de hasta 5 grados. Además, las precipitaciones cortaron el inestable servicio eléctrico y dejaron algunas zonas a oscuras. Los equipos de rescate interrumpieron la búsqueda y el salvamento de supervivientes entre los escombros, lo que hace temer que hoy vuelva a crecer el número de muertos.