El joven que mató a otro y casi acaba con un segundo en una pelea, en los carnavales del 2005 en Maspalomas, fue condenado por la Audiencia de Las Palmas a una pena de 10 años de cárcel por un delito de homicidio y a otros siete años y seis meses de prisión por el intento de homicidio.

La sentencia hecha pública ayer señala que en ninguno de los casos concurrieron circunstancias modificativas de su responsabilidad criminal y condena al acusado, Alexander Portilla Ocampo, a pagar 80.000 euros al padre del fallecido y 6.960 euros al otro joven al que intentó matar, al que no se podrá acercar a su domicilio o lugar de trabajo.

Según los hechos probados, el acusado el 6 de marzo del 2005 clavó en dos ocasiones una navaja al joven que falleció, José Guillermo González Bravo, después de iniciar una pelea con un grupo de chicos que se estaban burlando de su prima que estaba ebria y bailando delante de ellos.

Asimismo, señalan que el joven Oliver Castro Manzano también se encontraba allí y para poner fin a la pelea se puso delante del acusado, pero de espaldas a él, y fue entonces cuando el acusado le clavó la navaja por detrás y la herida alcanzó el pulmón.