"Había advertido muchas veces al dueño de la finca donde trabajaba sobre el peligro de que hubiera varias cajas con cohetes antigranizo antiguos, que yo no me atrevía ni a moverlas por si acaso, y ha tenido que ocurrir esta desgracia". Así lo aseguró ayer, con una mezcla de rabia e impotencia, el padre de Jordi, el joven de 17 años que sufrió quemaduras en el 40% de su cuerpo, y que ayer prestó declaración sobre estos hechos en el cuartel de la Guardia Civil de Vinar²s.

"Desde que yo estaba empleado allí --añadió el hombre--, que estaban esos cohetes, sin ningún tipo de seguridad, y lo que hace falta es que la Guardia Civil se los lleve de allí". Precisamente, hoy está previsto que efectivos de desactivación de explosivos inspeccionen la finca e intervengan los cohetes.