Sobresaltados por varios disparos de escopeta. Así es como desde hace un par de semanas se despiertan los habitantes de los masets de la partida del Madrigal, en la localidad de Vila-real. La situación, según denunciaron ayer al periódico Mediterráneo, la ocasiona un grupo de cazadores que intenta capturar a las tórtolas que habitan en la zona.

Santiago Castelló, vecino de este entorno, explicó que los cazadores llegan a disparar contra los tejados y los pinos de las viviendas "para hacer volar a las aves y, de esta manera, poder abatirlas". Sin embargo, en lo que no reparan estos aficionados a la caza es en el "evidente riesgo para las personas" que viven en estas casas, en cuyas terrazas llegan a aparecer los perdigones empleados por los aficionados.

Según pudo saber este diario, pese a que en la partida del Madrigal hay unos 120 masets, aquellos más afectados son los que están ubicados en el camí Vora Riu y en la calle Canal Cota 100. Fuentes vecinales relataron que los fines de semana, estos disparos, que por el momento no han sido denunciados formalmente ante la autoridad, son más frecuentes. Sin embargo, la caza en este lugar, que no está habilitado como coto, también se practica entre semana.

Por el momento, los daños no han sido cuantiosos, más allá de alguna ventana rota. "No obstante, el riesgo es evidente y también las molestias y el sobresalto de escuchar los disparos a menos de cien metros de tu casa a partir de las 6.30 de la mañana", explicó Castelló.

Fuentes de la Policía Local señalaron a Mediterráneo que ayer varias patrullas estuvieron intentando localizar el origen de los disparos en la partida.