Un joven atropelló mortalmente el sábado por la noche a un matrimonio y a su hija que cruzaban por un paso de peatones en Santa Cruz de Tenerife. El conductor, cuya velocidad era excesiva, dio positivo en el control de alcoholemia.

P. G. H. R., de 21 años, conducía un Mini Cooper Coupé cuando arrolló a un hombre de 67 años, su mujer, de 62, y la hija de ambos, de 40 y disminuida psíquica. Los dos primeros fallecieron en el acto. Los miembros de los servicios de urgencia canarios constataron que la mujer de 40 años aún respiraba, pero su estado era tan crítico que murió minutos más tarde.

Algunos testigos afirmaron que el joven se dio a la fuga tras el atropello. Sin embargo, según su versión, frenó al percatarse de lo que había pasado. La policía --avisada por otros peatones-- lo detuvo a unos 300 metros.

El coche de P. G. H. R. tenía graves destrozos, pero él no estaba herido. A pesar de eso, los agentes lo trasladaron al Hospital de La Candelaria ya que presentaba síntomas de ansiedad. A última hora de la noche de ayer, la policía continuaba esperando a que los médicos le dieran el alta para llevarle ante el juez.

La jefa de la Policía Local de Santa Cruz, Carmen Delia González, no especificó la tasa de alcohol que presentó el conductor. Lo que sí dijo es que la segunda vez que le hicieron la prueba dio "más alto que la primera". González tampoco especificó la velocidad a la que conducía, aunque destacó que era "evidente". Los agentes también tratan de averiguar si el joven conductor se saltó el semáforo previo al paso de peatones.

El brutal accidente de Tenerife, al ocurrir en un casco urbano, no está incluido en la lista de Tráfico cada fin de semana, que desde las 15 horas del viernes hasta las 20.00 horas de ayer, 13 personas murieron en las vías.