Un joven y su novia que paseaban por Alcorcón la noche del viernes fueron agredidos por dos dominicanos. Nada grave. Un ojo hinchado y varias patadas. Pero el joven --de raza negra y nacido en la población madrileña-- avisó a sus amigos españoles del barrio y el sábado se concentraron frente al domicilio de uno de los agresores. Lanzaron piedras y rompieron cristales hasta que los colegas del asediado, alertados por este, les hicieron frente. La emprendieron con todo español que se pusiera a tiro, incluido el vecino acuchillado que pasaba por el lugar y que permanece ingresado en estado grave.

El domingo, los españoles demostraron que son muchos más. Unos 400 intentaron dar caza a la pandilla latina, pero estos no aparecieron. Quien sí lo hizo fue la policía. Todos vestían capuchas y pantalones anchos, curiosamente con una estética similar a la de los latinoamericanos.