Tenían el negocio montado, pero la policía les ha sorprendido con el chiringuito preparado y las tornas han cambiado. Varios miembros de una familia residente en el Perpetuo Socorro han visto cómo precintaban su casa después de que agentes del Cuerpo Nacional de Policía descubrieran en su interior un peleadero de gallos perfectamente acondicionado para celebrar apuestas ilegales, con unas 60 aves enjauladas, como publicó ayer este diario.

Según la policía, esta era solo una más de las diversas actividades ilícitas a las que se dedicaban algunas de las ocho personas detenidas en tres viviendas de esta zona que, presuntamente, participaban en el tráfico de drogas al menudeo y eran receptores de objetos robados. Sin embargo, a tenor de la infraestructura que tenían en una de las viviendas para las peleas de aves, el sistema de apuestas debía ser un filón.

Las imágenes captadas por los agentes durante la actuación muestran que el gran bidón de metal que servía de ring estaba en una habitación de la vivienda en la que había decenas de sillas para los clientes que iban a apostar y también trofeos que, probablemente, se entregaban a los ganadores. Aunque la policía no ha determinado cada cuánto se celebraban las peleas, por lo visto los encuentros eran bastante frecuentes y contaban con numeroso público, a tenor del número de sillas que había en la sala y las banquetas preparadas para que "los clientes de la segunda fila pudieran ver el enfrentamiento con la misma claridad que los de la primera", indicaron fuentes policiales. Además, los clientes que lo deseaban podían portar sus propias aves y depositarlas, antes de la pelea, en unas taquillas agujereadas que había en el domicilio.

Los gallos, destinados a morir a picotazos del contrincante, estaban bien cuidados y mostraban un plumaje radiante antes de la pelea. Cada una de las aves permanecía encerrada en una jaula independiente, (para que no pudieran herir al resto), que estaba acondicionada con moqueta en el suelo para una mayor confortabilidad del animal.

Todo bajo vigilancia

Los propietarios de la vivienda se habían blindado con un circuito cerrado de televisión, para prevenir las actuaciones policiales. El sistema de vigilancia permitía controlar desde una habitación todas las estancias de la casa y el exterior de la misma, para ver quién se acercaba.

Tras las detenciones del pasado martes, la vivienda permanece precintada y nadie podrá entrar en ella hasta que el juez lo determine. Por ahora, los ocho detenidos en esta operación siguen en la comisaría a la espera de declarar ante el juez en las próximas horas.

Por su parte, la Conselleria de Justicia ha dado parte de los hechos a Territorio, para que vele por los animales, aunque los gallos "estaban bien ciudados y permanecen en la vivienda para no alterarles, a la espera de que la Fiscalía concluya la investigación", señalaron desde esta entidad.