Alejandro de Abarca, El Enano, que está acusado de asesinar en Mallorca a Ana Niculai, confesó que mató a la joven rumana mediante una inyección de heroína antes de tratar de destruir pruebas quemando su cadáver en el coche en el que la había secuestrado. Según confirmaron fuentes cercanas a la investigación, el homicida confeso confirmó que abordó a Niculai en la mañana del pasado día 19 en el aparcamiento subterráneo de Palma donde ésta iba a dejar su coche antes de abrir el bar que regentaba.

El Enano, que ayer pasó a disposición judicial, admitió finalmente que acabó con la vida de la joven de 25 años tras negarlo reiteradamente desde que fue detenido el pasado lunes después de una semana de persecución.

La jueza que tomó declaración a a el Enano se desplazó con el homicida confeso hasta la zona donde supuestamente mató y quemó a su víctima para tratar de reconstruir las circunstancias en que se produjeron estos hechos. Laura Mestres, titular del juzgado de instrucción 3 de Inca, encabezó una delegación integrada también por el fiscal, los abogados de la acusación y la defensa, y numerosos guardias civiles que acudieron hasta el área de la Albufera de Mallorca donde a semana pasada fue encontrado el cuerpo de la joven en el maletero de un coche incendiado.

Fuentes cercanas al caso explicaron que la jueza ordenó estas diligencias para tener todos los elementos de juicio antes de dictar las medidas que aplica a De Abarca, al que tomó declaración.

A partir de las pruebas materiales y los testimonios recogidos desde que la joven, de 25 años, fue hallada muerta, los investigadores daban por hecho que la víctima fue raptada la mañana de su desaparición en el aparcamiento donde solía dejar el coche antes de abrir el bar que regentaba. Una vez ha escuchado el relato de el Enano, la jueza trató de aclarar los detalles de esos momentos decisivos del crimen con la reconstrucción de los hechos. H