La madre de la niña que presuntamente sufrió abusos sexuales por parte de un conductor de Cocemfe denunció ayer que el procesado no fue apartado de su empleo, como indicó el martes el presidente de la plataforma de discapacitados, Carlos Laguna, sino que fue reubicado en otro servicio de transporte, en este caso de ancianos, hasta que hace unos meses se retiró.

La acusación tratará de demostrar ante el tribunal el próximo mes de septiembre que el imputado abusó en dos ocasiones de la niña "y lo intentó una tercera vez". Tras coartar a la menor para que no contara nada, indican las mismas fuentes, esta decidió relatarle lo sucedido a su madre al tercer intento de agresión.

Los hechos que describe el fiscal sucedieron en diciembre de 2004 y enero de 2005, cuando el conductor imputado sustituía al chófer habitual del servicio. Sin embargo, la niña no contó nada hasta febrero del 2007, lo que determinó la presentación de la denuncia. El registro de conductores confirmó la versión de la menor, que detalló los días en que habían tenido lugar las supuestas agresiones y que coincidían con la sustitución del chófer habitual de este servicio.

INDEFENSIÓN // Según la acusación, el individuo "paró la furgoneta entre los naranjos" que hay de camino al colegio donde recibía clases la menor para aprovecharse de la indefensión de ésta, que se desplaza en silla de ruedas, y abusar de ella. Hasta tres forenses comparecerán ante el tribunal el próximo mes de septiembre para mostrar los resultados de los informes periciales. "Cumplía los parámetros habituales en estos casos: se sentía culpable, avergonzadísima…", indicó ayer su madre.

Los denunciantes lucharán para conseguir la inhabilitación definitiva del procesado "y que no pueda trabajar ni con niños ni con discapacitados" después de la publicación de la sentencia del Juzgado de lo Penal. H