El portal 25 A de la calle de la Salud, en Vila-real, tiene la negra. Hace un mes dos encapuchados dieron una brutal paliza a dos ancianos en el segundo piso de la finca, ocasionándoles heridas muy graves (traumatismos craneoencefálicos) por las que tuvieron que ser ingresados en La Fe de Valencia. Ahora, una pelea vecinal en el cuarto piso obligó a intervenir a la Policía Local de Vila-real, además de a las autoridades sanitarias pertinentes.

Una ambulancia trasladó a la mujer agredida, de unos 40 años, al Hospital de la Plana, con heridas leves, y a una de sus agresoras, de 27. Ambas sufrían arañazos por todo su cuerpo y hematomas. Según un testigo directo, una de las agredidas tenía ciertos cortes en el antebrazo “que no fueron producidos por las uñas”.

Tres ciudadanas de origen magrebí y un hombre ecuatoriano residen en el inmueble en el que sucedió la trifulca. Todo comenzó con la visita de otra ciudadana magrebí al piso. Según testigos directos, la recién llegada empezó a discutir con dos de las habitantes del domicilio, provocando una acalorada disputa. Arañazos y tirones de pelo se combinaron con fuertes gritos en árabe.

La riña entre las tres magrebís fue en aumento hasta el punto en que la agredida entró en la habitación. Fue entonces cuando el hombre ecuatoriano oyó cómo la voz de esta disminuía de nivel (pues estaba gritando desesperadamente), después de escuchar un fuerte golpe. Las otras dos mujeres que la agredieron supuestamente salieron de la habitación, dejando a la primera inconsciente en el suelo de la misma.

La propietaria del piso, involucrada en la disputa, confesó a Mediterráneo que hubo una pelea en su piso el lunes, pero que ahora ya han solucionado sus diferencias: “Está todo olvidado. Ahora estoy en su casa”. Por su parte, las dos personas que presenciaron la discusión, otra mujer magrebí, acompañada de su hijo, y un hombre ecuatoriano, no entraron en la trifulca e intentaron separar a las involucradas.

LOS VECINOS, ALERTA // Fueron los vecinos quienes avisaron a las autoridades policiales al escuchar los fuertes gritos del piso 7 del cuarto piso, alertados por el suceso que ocurrió hace dos meses en la misma finca de pisos. H