Durante los dos años de continúas violaciones, Rolf grabó a la menor manteniendo relaciones sexuales con él. Las imágenes se tomaron desde una parte alta de la habitación, fuera de la cama, en una situación fija. En los vídeos, que fueron aportados por un testigo como prueba en el juicio, se ve al condenado violando a la niña. Los vídeos los colgó en internet. Como consecuencia de todos estos episodios, la menor no solo vio truncada su infancia, quedando marcada de por vida, sino que está traumatizada.