Un camionero de nacionalidad rumana ha sido condenado a pagar más de 61.000 euros de indemnización a un motorista por arrollarlo en la CV-11, a su paso por Sant Jordi, y causarle lesiones muy graves como la fractura de varias vértebras, el peroné, un esguince de tobillo y numerosas erosiones en las piernas.

La víctima sufrió secuelas, que, pese al tratamiento médico rehabilitador, presenta en la actualidad una osteosíntesis en la columna vertebral con algia lumbar y depresión postraumática según el informe médico forense, quien aprecia lesiones permanentes que le ha generado una incapacidad permanente para su trabajo habitual y perjuicio estético.

Según la sentencia, a la que ha tenido acceso Mediterráneo, el 16 de febrero del 2006, a la altura del Km 1 del camino Panorámica (en la CV-11, cerca del campo de golf Panorámica), en el termino municipal de Sant Jordi, se produjo un accidente consistente en colisión fronto-lateral entre el tractor camión marca Man con semirremolque conducido por el acusado contra la motocicleta marca Yamaha de la víctima.

El siniestro se produjo cuando, estando prácticamente parado el camión articulado y arrimado al borde derecho de la calzada (no existe arcén en el tramo de vía donde ocurre el accidente), el camionero inició una maniobra de giro a la izquierda para introducirse en un camino, perdiendo en ese instante el ángulo de visión de la carretera, por lo que no pudo percatarse de que la motocicleta que conducía la víctima, que circulaba en la misma dirección que llevaba el camión, le rebasaba. Fue por la pérdida de visibilidad por los espejos retrovisores cuando se produjo la colisión entre ambos.

LA CABEZA // El impacto, según la sentencia, podría haber evitado si el conductor del camión articulado hubiera sacado la cabeza por la ventanilla de la cabina para asegurarse así de la ausencia de cualquier vehículo que pudiera interceptar con la maniobra que estaba empezando a realizar.

Como consecuencia de la maniobra, el conductor de la motocicleta colisionó con la parte frontal-izquierda de la cabina. La anchura de la calzada era de seis metros (tres por cada carril), sin arcenes, en un tramo recto con buena visibilidad y con una capa de aglomerado asfáltico que se encuentra en mal estado de conservación y deslizante en el momento de ocurrir el siniestro.

No consta la velocidad genérica de la vía ni tampoco se observó, en la calzada huellas y vestigios de frenada. Pese a todo, el motorista resultó gravemente herido.

DEPRESIÓN // El camionero alegó en un recurso de una sentencia inicial que le condenó a pagar casi 100.000 euros, que sufría una depresión postraumática reactiva condicionada por su vida social y sexual con su pareja. Unos hechos ratificados por el forense, por lo que el tribunal le ha rebajado la pena a 61.000 euros. H