Los colegios católicos de Doha, capital de Catar, frecuentados por los hijos de los empresarios expatriados, estaban ayer de fiesta por la celebración de la segunda Pascua. Por eso Elena y Yolanda, dos españolas del medio millar que conforman la colonia en la capital catarí, optaron por acudir con sus hijos al macrocentro comercial y lúdico Villaggio -una, si no la única, opción de ocio-. Los tres hijos de Elena y la hija de Yolanda -Isabel, de 7 años- son los cuatro niños españoles muertos en el incendio del mall que se cobró la vida de un total de 19 personas, 13 menores que estaban en la guardería, cuatro cuidadoras y dos bomberos.

Tres de los fallecidos son hermanos, hijos del jefe de obra de la constructora OHL que edifica un hospital y la última niña es natural de Campo de Criptana, en Ciudad Real. Los padres Isabel, de los más veteranos entre la colonia española en el país del Golfo, llegaron cinco años y trabajan en en una empresa constructora alicantina. El hecho de que el fuego se iniciara en un restaurante en las inmediaciones de la guardería del centro, donde los padres dejan a los niños mientras hacen sus compras, explica el abultado número de menores muertos.

Las autoridades han abierto una investigación para determinar las causas del fuego y las condiciones en las que se produjo la evacuación. Diversos testigos coinciden en afirmar que las alarmas no sonaron, ni los detectores de humo que hacen poner en funcionamiento los aspersores de agua, la evacuación se prolongó más de una hora y tuvo que culminarse por el techo ante el bloqueo de la única vía de acceso. “Las alarmas no sonaron en ningún momento”, explicaba ayer, vía telefónica, Gonzalo, arquitecto español residente en la capital catarí. Virginia Hernández, otra española, corroboraba el difícil acceso a la guardería.

El incendio tardó más de dos horas en ser extinguido. El grueso del titánico centro comercial se concentra en una sola planta pero cada tienda tiene un almacén encima y la guardería también estaba en un nivel más elevado. Los testigos confirmaron que la evacuación se complicó cuando la escalera que lleva a la guardería se derrumbó, bloqueando la única vía de acceso.

Personal de la embajada española en Catar atendió desde el primer momento a los familiares de las víctimas mientras el Ministerio de Exteriores y Cooperación iniciaba las primeras gestiones para repatriar los cadáveres de los menores españoles.

El alcalde de la localidad de Campo de Criptana, Santiago Lucas Torres, confirmó que la familia afectada por el incendio vive desde hace unos años en Catar donde el padre de la niña fallecida, ingeniero de profesión, lleva a cabo proyectos urbanísticos. H