Unas fotografías “aberrantes”. Así califica el Tribunal Supremo las imágenes que el maestro del colegio Vicente Artero de Castellón, Ramón Ferreces, tomó a nueve alumnas de entre 7 y 12 años. La Audiencia de Castellón lo condenó en junio del 2012 a dos años y medio de cárcel por nueve delitos de abuso sexual y corrupción de menores.

Se da la circunstancia de que el maestro recurrió ante el Supremo esta decisión de la Audiencia al entender que las fotografías no eran de carácter sexual, sino artísticas. El alto órgano judicial ha confirmado íntegramente la condena de dos años y medio indicando que “no cabe lugar a ninguna hipótesis interpretativa a la de los abusos sexuales, dado que la mayoría de capturas estaban dirigidas hacia los órganos sexuales de las pequeñas”. Para el Supremo, “semejante modo de proceder no guarda ninguna relación con la docencia y solo puede entenderse como una forma de búsqueda de placer sexual”.

Y concluye: “Las menores fueron objeto de una manipulación y se sirvió de ellas para satisfacer su impulso sexual”. H