La Fiscalía Provincial de Castellón solicita una pena de prisión de seis años para un hombre, que se sentará hoy en el banquillo de los acusados de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial, al que acusa de apuñalar a otro, que descargaba cajas en la carnicería-frutería donde trabajaba

La agresión ocurrió el 1 de octubre de 2017, en las inmediaciones del establecimiento. Según sostiene el Ministerio Público, el procesado se le acercó por la espalda y le clavó en la cara y en el cuello una navaja de cuatro centímetros. El perjudicado tardó 42 días en curarse de las heridas que le causó el ataque, siendo siete de ellos impeditivos para sus funciones. Además, el ataque le dejó varias cicatrices, valoradas en diez puntos por la autoridad forense.

Como consecuencia de estos hechos, se redactó un auto por el que se dictaba una orden de protección del Juzgado de Instrucción número 1 de Castelló en funciones de guardia. El mismo imponía al acusado las medidas cautelares de prohibición de aproximación a menos de 200 metros de la víctima, su domicilio, lugar de trabajo o cualquier otro donde este se encontrara, así como la prohibición de comunicarse con él por cualquier medio.

A ojos de la Fiscalía, los hechos constituyen un presunto delito de lesiones agravadas con deformidad y en él concurre la circunstancia agravante de alevosía.

Aunque el Ministerio Público aboga por la imposición de una pena de seis años de cárcel, sugiere su sustitución por la expulsión del territorio nacional y la prohibición de volver a entrar en España durante cinco años.

En el apartado de la responsabilidad civil, el fiscal solicita el pago de 1.645 euros al herido por las lesiones sufridas y otros 8.000 en concepto de secuelas.

Hechos similares

Hace ahora un año la Audiencia impuso cinco años de prisión a un ciudadano rumano por el apuñalamiento a un compañero de trabajo. El procesado reconoció los hechos y aceptó la condena por intento de homicidio.

Como declaró probado el tribunal, en abril del año 2019 el agresor mantuvo una discusión con un compañero de trabajo en la granja de ovejas de Castelló donde ambos se encontraban. 

El condenado le propinó dos golpes a la víctima con un palo utilizado para mover al ganado para, acto seguido, coger una navaja. Dirigió el arma blanca al denunciante, al grito de «te voy a matar». Le clavó el cuchillo en el torso causándole una herida que sangraba de forma abundante.

El tribunal incluyó en el acuerdo alcanzado la atenuante de embriaguez y consideró que el procesado se encontraba bajo la influencia del alcohol, hecho que mermó sus condiciones.