Fueron los 20 segundos más angustiosos de su vida. Néstor Campos recuerda, desde una cama del Hospital la Plana de Vila-real, el ataque que sufrió hace solo 72 horas y, aunque lamenta profundamente lo ocurrido y es consciente de la lenta recuperación que le espera, también se siente afortunado por seguir vivo. «Los perros se abalanzaron sobre mí como si fuera una presa y pensé que no saldría vivo», cuenta el herido en conversaciones con Mediterráneo