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RECURSO DESESTIMADO

El Supremo ratifica la condena por abusos a niñas del exentrenador de gimnasia Betxí

La Audiencia lo sentenció a 15 años y medio de cárcel por conducta sexual con varias menores

El condenado, Carlos Franch, durante el juicio en la Audiencia.

Desestimado el recurso de casación interpuesto ante el Tribunal Supremo por el exentrenador de gimnasia y exconserje del polideportivo de Betxí condenado por abusos sexuales a menores. El alto tribunal de Madrid ratifica así la condena de 15 años y medio de prisión para Carlos Franch Calpe, juzgado y sentenciado en primera instancia por la Audiencia Provincial de Castellón, fallo avalado después por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat (TSJ).

El expreparador físico, según declaró probado la sentencia de origen, realizó tocamientos a tres de sus discípulas menores, de entre 9 y 14 años. Otros dos casos fueron declarados probados, pero ya prescritos por el tiempo transcurrido desde que se produjeron, como ya avanzó este periódico.

El juicio

El tribunal de la Sección Primera celebró en noviembre el juicio en el salón de actos de la Ciudad de la Justicia por la gran cantidad de testigos citados a declarar. El caso tuvo una gran repercusión y seguimiento a nivel nacional.

Los magistrados declararon probado que Carlos Franch desarrollaba desde 1986 la labor de conserje de las instalaciones deportivas de Betxí y figuraba como funcionario de carrera. Asimismo, desempeñaba la función de entrenador de gimnasia de menores federadas en el club donde desde su fundación en 1989 había ostentado diferentes cargos (incluso de presidente y secretario).

Insultos

El condenado por abusos dirigía los entrenamientos de forma «dura» y «exigente», llevando a las niñas al límite, haciendo uso de insultos y menosprecios para dirigirse a ellas --las llamaba «subnormales», «inútiles» y «niñatas de mierda»--. Además, se comportaba de forma agresiva, tirando objetos al suelo o pegando puñetazos a las paredes.

Tal y como declaró probado el tribunal, el exentrenador se aprovechaba de la autoridad que tenía y de los sentimientos de miedo, respeto y admiración que despertaba en sus discípulas. Como modus operandi habitual, Carlos Franch utilizaba el pretexto de realizar masajes deportivos a las menores para obtener satisfacción sexual. Hacía que las víctimas se tumbaran y colocaba el pie de estas en sus partes, iniciando movimientos de fricción. 

Este tipo de masajes se produjeron tanto en las instalaciones deportivas, como en dependencias a las que el condenado tenía acceso por su condición de conserje, como en su propio domicilio.

La defensa llegó a presentar un informe médico, al que la Audiencia no da valor probatorio, sobre la normalidad de la colocación del pie de las niñas entre sus piernas para inmovilizarlo.

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