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Alicante

"Jefe, no voy a ir a trabajar porque acabo de matar a un hombre"

El fiscal duda que el detenido por el crimen de Carrús actuara en defensa propia y lo acusa de un homicidio

La vivienda donde ocurrió el crimen, precintada por el Cuerpo Nacional de Policía.

La vivienda donde ocurrió el crimen, precintada por el Cuerpo Nacional de Policía. Antonio Amorós

El juzgado ordenó el viernes el ingreso en prisión, comunicada y sin fianza, del autor confeso del crimen de Carrús, en Alicante, cometido el pasado lunes pero que no se descubrió hasta 30 horas después cuando el homicida y una joven que también convivía en la misma vivienda, en la calle Carlos Antón Pastor, se presentaron en la Comisaría de Elche para prestar declaración y contar lo ocurrido. Comparecencia policial que realizaron con un letrado y en la que aseguraron que el desenlace fue fruto de una legítima defensa, versión que la Fiscalía no se creyó, ordenando la magistrada el ingreso del autor material y la libertad para los otros dos arrestados después de que el ministerio público no solicitara medidas de caución para estos. Las diligencias no están abiertas por un delito de robo con violencia, tal y como figuraba en el atestado elaborado por la Comisaría, lo que explicaría el móvil que habría llevado a este fatal desenlace.

De la investigación policial se supo ayer que se trata de un crimen sórdido, tanto como las drogas que todos ellos supuestamente consumían y las circunstancias que rodeaban a todos los protagonistas: el casero del piso, que es el difunto, y los dos inquilinos, que vivían en las dos habitaciones y que le pagaban un alquiler por ello.

El autor material, de profesión albañil, el lunes, tras asestar varias puñaladas a la víctima llamó a su jefe y le dijo que ese día no iba a trabajar y le confesó lo que había hecho. Éste ni se inmutó y, tal y como después declararía a los investigadores que fueron a corroborar esa llamada, le restó importancia a tan grave declaración porque tiene tantos trabajadores que se inventan excusas para no acudir que pensó que era otra más, muy absurda, pero excusa.

Según la versión del autor material, el pasado lunes entró a la habitación de la muchacha donde esta se encontraba pidiendo auxilio y encontró al casero sobre ella con un cuchillo. Al parecer quería echarla de la vivienda y ésta tenía una herida en el cuello. En un arrebato cogió otro cuchillo y se enzarzaron en una pelea que acabó con la muerte del propietario de la vivienda: 20 heridas cortantes y una mortal en el cuello.

¿Qué hicieron ambos a continuación? Aunque los detalles no se conocen por completo, se refugiaron en el piso de un tercero mientras pensaban qué hacer. Al parecer esta persona no supo en ese momento lo que había ocurrido, pero les acompañó al inmueble a recoger las cosas de la muchacha y entonces se encontró también de bruces con el cadáver y metido de lleno en este asunto. Según las declaraciones, los tres se drogaron en la casa. De ahí lo sórdido que llega a ser la historia.

El martes decidieron por la tarde confesar. Se da la circunstancia de que los detalles que aportará la joven serán claves en saber si, realmente, se trata de una legítima defensa o de un homicidio. A la vista de la investigación, la Fiscalía ha descartado que se trate de un asesinato. Los agentes que han participado en este atestados requisaron al autor confeso un teléfono que utilizaba la víctima pero que, en realidad, era propiedad de un anterior inquilino que bien se lo olvidó en la casa o lo entregó como pago del alquiler.

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