Cinco años de cárcel y el pago de una multa de 263.830 euros por un delito de tráfico de drogas. Es la condena impuesta por la Audiencia Provincial de Castellón a un hombre que fue sorprendido en la nacional 238, a la altura de Vinaròs, con un alijo de ketamina en su coche. Concretamente, llevaba más de cinco kilos distribuidos en cinco paquetes.

Sucedió el 8 de noviembre del 2020, cuando el condenado conducía un Seat León, propiedad de una tercera persona. La pureza de la droga era superior al 80%, según se detalla en la sentencia difundida este viernes por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana.

El destino de la ketamina era su venta a terceras personas y, según incide el documento judicial, el procesado sufría una adicción a sustancias que afectaban parcialmente a sus capacidades intelectivas y volitivas.

Auge de los decomisos de hachís

Desde el pasado mes de mayo la Guardia Civil ha intervenido más de 8.000 kilos de hachís en Vinaròs. La capital del Baix Maestrat siempre ha sido un punto caliente para la delincuencia en general y el tráfico de drogas en particular, puesto que marca la frontera con Cataluña y es una zona de tránsito y costera. 

En los últimos meses, además, la Benemérita ha conseguido intervenir alijos de droga que habían llegado por vía marítima, una ruta que en los últimos años había estado menos activa que la vía terrestre --la presión ejercida por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad en el Estrecho de Gibraltar ha dado, sin duda, sus frutos--.

La intervención policial más reciente en Vinaròs se llevó a cabo, precisamente, la pasada semana. Tal y como publicó este diario, un guardia civil y un exagente fueron detenidos por su relación con un alijo de 2.500 kilos de hachís. Los integrantes del equipo especializado del EDOA intervinieron un total de 81 fardos y arrestaron a seis personas más.