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Caso Abierto - El Periódico Mediterráneo

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Violencia

Condenada en Mallorca por pegar correazos y golpes con una barra a su hija durante ocho años

Obligaba a la niña a decirle al pediatra que los moratones eran fruto de caídas fortuitas

Juzgados de Vía Alemania, en Palma, donde la mujer reconoció ayer los hechos.

Correazos en la espalda, bofetones, golpes con una barra y graves insultos. En este ambiente de violencia y agresividad creció una niña en una localidad de Mallorca, víctima de malos tratos sistemáticos por parte de su madre al menos entre los cuatro y los doce años. Los golpes dejaban huella en el cuerpo de la niña, que llegó a ser atendida en un centro médico por las lesiones. Pero la mujer la obligaba a decir al pediatra que los moratones eran fruto de caídas fortuitas, por lo que el caso tardó años en salir a la luz. Fue finalmente detectado en el colegio de la niña y acabó con la madre detenida y la menor bajo la tutela del Consell de Mallorca. La acusada reconoció ayer los hechos en un juzgado de Palma y aceptó una condena de 21 meses de prisión, que no cumplirá si no vuelve a delinquir y sigue un tratamiento psicológico.

La sentencia, dictada en la misma vista oral, declara a la procesada autora de dos delitos de malos tratos físicos y psíquicos y sitúa las primeras agresiones hacia 2012, cuando la menor acababa de cumplir cuatro años. En septiembre de aquel año, según consta en el historial médico de la niña, fue atendida en el centro de salud del pueblo donde reside porque tenía un gran hematoma en la espalda. Tardó dos semanas en recuperarse, pero nadie hizo saltar entonces ninguna alarma.

El caso fue descubierto en octubre de 2020, cuando los profesores detectaron que la niña tenía lesiones en los brazos

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La pequeña continuó sufriendo agresiones, de acuerdo con el fallo judicial, durante ocho años. El caso fue descubierto en octubre de 2020, cuando los profesores detectaron que la niña tenía lesiones en los brazos cuando consideraba que su comportamiento no era correcto o simplemente porque estaba nerviosa. A veces le propinaba golpes con la mano abierta en la espalda, pero otras veces utilizaba cinturones e incluso la barra de un armario para agredirla.

Los malos tratos físicos se sumaban a los psicológicos, ya que la mujer la menospreciaba de forma habitual con graves insultos. "Puta, inútil, hija de puta, subnormal, no vales para nada", le decía.

Esta situación se prolongó hasta que la niña había cumplido ya 12 años. La última agresión se produjo el 1 de octubre de 2020 y acabó destapando lo que ocurría en el domicilio familiar. Ese día, la mujer volvió a pegar a la menor y le causó unos arañazos en el brazo. Estas lesiones fueron detectadas por sus profesores y el centro educativo acabó alertando de sus sospechas de que la menor estaba sufriendo malos tratos.

El Equipo de Mujer-Menor (Emume) de la Guardia Civil abrió enseguida una investigación y dos días después detuvo a la mujer, ecuatoriana de 40 años. El juez de guardia la dejó en libertad, pero prohibió a la madre acercarse a su hija y comunicarse con ella como medida cautelar. La menor permanece desde ese mismo día bajo la tutela del Institut Mallorquí d’Afers Socials (IMAS).

Las pesquisas sobre el caso revelaron que la acusada, cuando la llevaba al pediatra, obligaba a la menor a mentir sobre el origen de sus hematomas. La niña le decía al médico que se había caído.

La fiscalía acusó a la madre de dos delitos de malos tratos en el ámbito familiar y reclamó para ella cuatro años de prisión, una orden de alejamiento de cinco años y una indemnización para su hija de 6.450 euros por los daños físicos y morales causados.

La pena ha quedado rebajada por el acuerdo alcanzado entre el ministerio público, el abogado de la defensa, Antoni Vidal, y la letrada del IMAS. La procesada reconoció los hechos durante la vista celebrada ayer y acató una condena de 21 meses de prisión, 60 días de trabajos comunitarios y 3.000 euros de indemnización. No ingresará en la cárcel si continúa en el programa psicoterapéutico que sigue en el IMAS.

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