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Habla la víctima de la agresión homófoba de Asturias: “Si no es por mis amigas, me quedo allí”

Un joven sufre una brutal agresión en un local de Oviedo al grito de "maricón de mierda".

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Un joven sufre una brutal agresión en un local de Oviedo al grito de "maricón de mierda". E. G. D. / Ch. N.

Bailaba en una esquina de una discoteca con sus amigas cuando empezó a sentir unos empujones. Eran tres jóvenes. Escuchó como se referían a él como "maricón de mierda". Lo siguiente fueron puñetazos, un vaso en la cabeza y la rápida respuesta de sus amigas que le sacaron del local. "Si no es por ellas, me podría haber quedado ahí", cuenta ahora Kevin, el joven de 21 años víctima, en la noche del 3 de diciembre de una agresión homófoba que le dejó en el hospital con fuertes golpes y brechas en la cabeza y el cuello. La hemorragia inicial era tan grande que obligó a los servicios de emergencia a ponerle las primeras grapas en plena calle, cuando le asistieron, también, agentes de la Policía Local de Oviedo.

Kevin tenía aquel día una cena de empresa, relata ahora, dos días después del ataque, con la denuncia ya formalizada y a la espera de que las investigaciones permitan localizar a sus agresores. Con unas amigas y compañeras decidieron aprovechar que estaban todos juntos y se metieron en el primer local que encontraron abierto para tomar algo y bailar un poco. Estaban en pleno casco viejo de Oviedo, en al calle Mon, eran las dos de la madrugada. "Nos pusimos al final del bar", cuenta Kevin, que es auxiliar de enfermería y trabaja en una residencia de ancianos. "Estábamos en en una esquina recogidos, de espaldas, y en ese momento noto que me empiezan a empujar; yo no decía nada, porque es mejor prevenir que curar". Las amigas de Kevin empezaron a preguntar a los tres jóvenes qué les pasaba. No decían nada, "solo miraban con cara de odio", relata la víctima. La agresión se desencadenó, entonces, de forma muy rápida. Kevin escuchó unos cuchicheos en los que se referían a él como "maricón de mierda", después un empujón más fuerte y la lluvia de golpes: varios puñetazos y un vaso reventado en la nuca. Las amigas funcionaron como un escudo, lograron detener a los agresores y sacarle del local. "Si llegamos a ser menos podría haberme quedado ahí", se imagina ahora Kevin

Kevin Rubio nació en Colombia pero lleva toda la vida en España, el país al que llegó con su familia con cuatro años. Aquí ha desarrollado su vida, encontró su trabajo, formó sus amistades y nunca, hasta ahora, había sufrido "nada parecido". Incluso, se lamentaba a modo de anécdota, recientemente contaba a unas amigas que este tipo de cosas no pasaban en Asturias: "Ni agresión de este tipo, ni pelea, nunca pensé que me fuese a pasar esto, y menos por estas cosas".

La rabia y el ánimo de que los culpables sean castigados llevó a la víctima a dar publicidad a la agresión a través de las redes sociales. Su denuncia corrió como la pólvora y está recibiendo apoyos de todas partes. "Es realmente triste que en pleno siglo XXI no puedas estar bailando y pasándolo bien tranquilamente con tus amigas y compañeras de trabajo (...) Todo por estar pasándolo bien sin hacer daño a nadie, por sentirme libre y orgulloso de quién soy. Me parte el corazón ver tanto odio", lamentó en su mensaje en redes, que acompañó de varias fotos en las que puede vérsele en la cama del hospital, con la cabeza vendada y varias prendas llenas de sangre.

Ahora Kevin también pide que "no se intente tergiversar su mensaje". "Incluso habiendo hecho algo yo, que no fue el caso, ni un empujón justifica esto. He visto comentarios restándole importancia, pero no. Agresiones hay todos los días, pero no al grito de maricón", denuncia. 

A los intentos de localizar a los culpables y a la solidaridad con la víctima se ha sumado también el establecimiento en el que tuvo lugar la agresión. "La persona agredida se fue del local de inmediato tras el acto violento. Lamentablemente no se puso en contacto con nuestro personal de seguridad y no identificó a sus agresores, por lo que no pudimos ayudarle ni actuar en el acto. Estamos trabajando en el visionado de las grabaciones de las cámaras de seguridad. Estamos a total disposición de la víctima como de la policía", han aclarado en un mensaje hecho público a través de las redes sociales.

Entre las muestras de apoyo recibidas por ahora, destaca la del presidente del Principado, Adrián Barbón, que ha condenado de forma enérgica la agresión. "Mi apoyo y solidaridad y mi condena rotunda por la agresión. Asturias debe decir basta", colgó en su cuenta oficial de Twitter.

Esta no es la única agresión homófoba registrada en Asturias recientemente. A finales de octubre un joven denunció haber sido agredido en Pola de Siero tras salir de una discoteca. "Me dijeron que daba mucho asco y me acorralaron", relató la víctima, a la que pegaron una patada y un fuerte golpe en el ojo.

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