Cuando en una declaración se da una versión sobre lo ocurrido un día y otro testigo cuenta totalmente lo contrario, está claro que uno de los dos miente. “Cualquier persona que a sabiendas mienta, ha de tener forzosamente una razón para ello...”. Estas palabras fueron suscritas por los agentes de la Policía Nacional en 2007 durante la investigación de la muerte de Déborah Fernández a preguntas de la magistrada, que buscaba un porqué del interrogatorio al exnovio de la joven cuatro años después del crimen.

Su respuesta pone de manifiesto realidades que no reconoció anteriormente: que Déborah fuese su “novia”, que “hablaba prácticamente todos los días con la familia de ella” y que “cabe la posibilidad de que él y Déborah se encontrasen en el trayecto [el día de su desaparición] y conversaran al menos durante unos minutos”.

Por este motivo, desde el grupo de Homicidios se pidió, sin éxito, la declaración en sede judicial del que era su pareja en el momento del crimen. Ni entonces, ni ahora. ¿Son insuficientes los indicios que tiene el juzgado de Instrucción 2 de Tui para llamarlo como investigado? Por la sala pasaron una treintena de testigos, de los cuales todos menos tres, corresponden a su círculo próximo. Todos menos él. Por ello, la acusación particular desgrana en un último informe las versiones ofrecidas por ambas partes:

 

Antecedentes

Este varón y Déborah iniciaron una relación en el año 2000. Él acude a casa de la joven en las navidades de 2001, en febrero de 2002 se envían fotografías íntimas y tan solo una semana antes de la desaparición, llama a la hermana de la joven para preguntarle por ella. Sabedora Déborah de que él estaría en Vigo, fija una cita en la peluquería porque, le comenta a dos persona, “viene su novio de Argentina”. Por lo tanto, pese a la negativa de él, sí mantenían una relación.

30 de abril de 2002

A las 14.16 horas, este varón llama a Déborah al móvil y hablan durante 30 segundos. La joven avisa entonces a su amiga más cercana de que ha quedado con él más tarde. Se encuentra a su prima cuando sale a caminar por Samil a las 20.15 horas. Por su parte, el sospechoso asegura que después de comer con dos amigos –los padres afirman que comió en su casa–, acuden a un cíber para posteriormente ir a casa de sus padres en Canido, vestirse e ir al gimnasio de 19.30 a 20.30 horas. Dice que vuelve tras olvidarse el reloj, lo que motivaría que llegase tarde al partido que supuestamente se jugaba en el Club de Campo. El responsable del gimnasio lo niega. El joven afirma que, esta vez, no fue por Beiramar, sino “por arriba” (Gran Vía y Castelao), por lo que no se habría encontrado con Déborah. Después del partido, acude a su casa a las 22.00 horas. Dice hablar con sus padres, ducharse y volver al Club para la cena a las 21.30 horas. Los padres del joven niegan este encuentro, no así su llegada a la 01.00 horas.

El partido de fútbol

Sus amigos coinciden en que llega a las 21.05 horas al partido, ya empezado. No recuerdan entonces contra quién jugaban pero en 2021 sí. Otro integrante no recuerda que alguien llegase tarde, afirma primero que fue a casa a ducharse, luego que lo hizo en el Club y que su mujer vino a recogerlo después. Se descubre que la mujer carece de carné. Los cinco amigos más cercanos aseguran que el joven estaba allí, sin recordar nada más de los otros jugadores. Uno afirma que el sospechoso nunca se duchaba ahí, contradiciendo a los demás que afirmaron era lo normal de otros días.

 

Días desaparecida

El joven durante la desaparición acude frecuentemente a casa de Déborah, donde llega a derrumbarse delante de los padres, arrodillado al llanto de “yo la quería”. Pide quedarse a dormir ahí, que ante la negativa de sus padres, se va a casa de la hermana. Con sus padres supuestamente en Canarias, el varón asegura que pasa el resto de noches en casa de sus amigos. Todos lo niegan. Tras descubrirse el cadáver, el padre y prima de Déborah llaman al exnovio a su móvil para preguntar por ella. Los padres de éste dicen que llaman a casa, aportando coartada sobre su localización. Este hombre indica que avisa a su padre para que mire si Déborah está en su apartamento. El padre del joven lo niega. Dos amigos aseguran que horas más tarde, el sospechoso les dice de ir a dicho apartamento a buscar a Déborah, pero que ya entraba él solo. En su declaración policial, el joven lo niega mientras su madre sí lo reafirma afirmando que “tenía miedo de encontrarse allí a Déborah”.

Aparición del cuerpo

Tras aparecer el cadáver –si bien acude al tanatorio y funeral– el joven vuelve a Argentina , llegando a no acudir a un citación policial por el caso. Tiempo más tarde, en un encuentro con Rosa, la madre de Déborah, este varón le relata cómo debieron de desvestir a su hija. Preguntado por Rosa, afirma que se lo dijo un policía, el mismo que dio por bueno y no investigó su coche tras percibir un olor a podrido.

Conclusiones policiales

Un inspector a cargo de la investigación llega a declarar que se intentó buscar algo que descartase al exnovio, pero que “no se encontró ningún argumento, ningún dato que desvirtuara su posible implicación en los hechos”. La acusación particular va más allá indicando que contó con ayuda de una o varias personas ofreciendo también otras falsos testimonios a fin de dar cobertura. 

¿Quién mató a Déborah Fernández? Vídeo | José Luis Roca

Más de 300 personas exigen “Justicia para Déborah”

Una ciudad volcada por la resolución de un crimen. Así se mostró Vigo ayer para exigir justicia por el crimen de Déborah. Cerca de 300 personas se acercaron a última hora de ayer hasta el Museo MARCO para reivindicar la resolución de un crimen al que restan cuatro meses para su prescripción. Convocada por el colectivo Feminismo Unitario y secundado por la familia de la joven viguesa, numerosos asistentes tacharon de violencia machista el crimen de la joven, al ser un caso que tiene como principal sospechoso a una expareja de la joven.

Su hermana Rosa volvió a recordar las “irregularidades” de la investigación. “Todos los informes apunta en una misma dirección; tenemos que seguir luchando para que esta persona sea llamada a declarar”, explicó la hermana de la fallecida. Junto a esta, una de las diligencias que restan por conocer son los análisis del ADN hallado bajo las uñas de la joven, extraído tras su exhumación años después del crimen.