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Caso Abierto - El Periódico Mediterráneo

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TRES AÑOS Y MEDIO DE PRISIÓN

Condenado por maltrato habitual y vejaciones a su mujer en Onda

La afectada relató en el juicio que se le llegó a orinar encima para humillarla

El procesado negó en el banquillo las graves acusaciones que le hizo su expareja sentimental.

Condenado por los delitos de violencia habitual, contra la integridad moral y malos tratos en el ámbito de la violencia de género, pero absuelto por agresión sexual continuada. Es la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Castellón en un caso de violencia machista que recientemente sentó en el banquillo a un vecino de Onda para quien la Fiscalía pedía hasta 17 años.

El tribunal ha declarado probado que el varón vejaba y maltrataba a quien fuera su pareja sentimental, pero no considera acreditado que hubiese relaciones sexuales forzosas, según ha podido saber este periódico.

Cabe recordar que la mujer relató su calvario personal durante la vista oral: «Me llamaba puta, me pegaba puñetazos y me recriminaba que no hiciera las labores de la casa. Yo no quería tener relaciones sexuales, pero él insistía y yo le tenía miedo. Una vez llegó a orinarse encima de mí», explicó la denunciante tras un parabán.

Testigos

Mientras el procesado negaba con la cabeza desde el banquillo de los acusados, la mujer recordó que su expareja le llegó a quitar el teléfono móvil y que no la dejaba hablar con su hija. «Fue ella quien avisó a la Guardia Civil porque estaba preocupada», dijo.

La hija fue llamada a declarar como testigo y afirmó que el acusado tenía «encerrada en la habitación» a su progenitora. «No me dejaba hablar con ella, pero yo la oía pedir auxilio de fondo. Mi madre me contaba que él la insultaba de forma habitual», incidió.

Por su parte, el varón lo negó todo en su interrogatorio. Acusó a la víctima de denunciarle para conseguir una indemnización. «Yo no violo a una mujer así como así», apuntó el hombre, quien sin embargo dejó ver ciertas actitudes machistas en sus manifestaciones ante los magistrados al quejarse de que la mujer no supiera hacer comidas calientes.

Preguntado si en su habitación había algún cuchillo --puesto que la denunciante afirmó haber sido víctima de amenazas con arma blanca-- dijo que en su casa «si no había 150 cuchillos, no había ninguno porque trabajo en el rastro y compro muchas cosas».

Aunque el procesado negó las agresiones sexuales y el maltrato habitual, sí reconoció que uno de los días cogió «un ataque de nervios y perdí el control». «Nunca me había pasado, pero ella me arañó y yo le di un zapatillazo», señaló, a preguntas de la fiscal.

La sala tuvo problemas para reproducir una grabación en la que se oía al procesado insultar a la víctima. El Ministerio Público aludió a que en esas imágenes el varón le decía a su entonces pareja expresiones como «guarra», «puta» o «debería rajarte el cuello», cosa que el acusado negó en rotundo en su declaración.

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