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NUMEROSOS DELITOS

El líder de la secta sexual de Castellón podría enfrentarse a 80 años de cárcel

El ‘tío Toni’ cambia de actitud en prisión, está más obediente y evita hablar de su arresto

Imagen de la finca de la Chaparra, en el término de Vistabella.

El líder de la secta sexual desmantelada en el Mas de la Chaparra de Vistabella, Antonio G.L. --conocido entre sus adeptos como tío Toni-- podría enfrentarse a una pena de 80 años de prisión. Aunque la causa está todavía en una fase de instrucción temprana, la Fiscalía lo acusa, por el momento, de seis delitos de trata con finalidad laboral, servidumbre doméstica y sexual, en concurso con tres delitos de abusos sexuales con acceso carnal y otros seis de abusos a menores --también con acceso carnal--. Todos estos cargos podrían traducirse en una elevada pena de prisión para el cabecilla de la organización, que se encuentra en prisión provisional, sin fianza, desde el pasado jueves por la tarde.

Cambio de actitud

Como ya avanzara ayer Mediterráneo, Antonio G.L. se encuentra en la cárcel de Castelló, concretamente en la enfermería del centro penitenciario por su movilidad reducida --va en silla de ruedas--. En este departamento ocupa una habitación, en la que está acompañado por otros internos, según ha podido saber este diario. En especial hay un reo que colabora con él y le asiste para las cuestiones en las que precisa asistencia por su discapacidad.

Aunque durante los primeros días de ingreso se mostró muy «altivo», «maleducado» e «irrespetuoso» con el personal, fuentes solventes han advertido un cambio en la conducta del líder de la secta. En las últimas horas se ha mostrado mucho más «obediente» y «tranquilo» con los trabajadores de la cárcel. Por lo que respecta a los cargos que pesan sobre él, Antonio G.L. no se pronuncia ni en un sentido ni en otro y guarda absoluto silencio. Cabe recordar que en su comparecencia ante la jueza de Instrucción 6 de Castelló, el cabecilla de la secta de Vistabella se acogió a su derecho a no declarar, al igual que hicieran también los otros ocho detenidos.

Su reclamo: crear un albergue en la montaña para niños necesitados

Según ha podido saber este periódico de fuentes cercanas al caso, cuando el ‘tío Toni’ comenzó a urdir su trama recibía a personas en situaciones desesperadas en su casa de la avenida València, bajo el pretexto de ayudarles con sus problemas. Había quien acudía con un cáncer o un niño con problemas de salud con la esperanza de que él pudiera ayudarlos.

Según las mismas fuentes, Antonio G.L. seleccionaba a aquellas víctimas que le interesaban por tener un determinado poder adquisitivo y les contaba su plan: comprar una finca y crear un albergue en la montaña para niños necesitados. Ese fue el reclamo utilizado por el líder de la secta para captar a los afectados, quienes inicialmente se trasladaron al Mas de la Chaparra bajo la idea ‘solidaria’ de cuidar a menores en riesgo de exclusión social. Una vez allí, las víctimas se veían metidas en una espiral y el ‘tío Toni’ les decía que era un «enviado de Dios» y que juntos «ayudarían al mundo». Era en ese contexto cuando se cometían los presuntos abusos sexuales a mujeres y menores de los que se acusa al líder.

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