Detenido por un delito de desobediencia tras entrar en una tienda de Vinaròs armado con un cuchillo y no obedecer las órdenes de los policías locales que le indicaban que tirara el arma blanca.

Un intruso sembró el caos el martes por la tarde en un establecimiento comercial de la calle Pablo Ruiz Picasso cuando, con un comportamiento de lo más extraño, se presentó en el local con un cuchillo de grandes dimensiones y se tumbó en el suelo. Según han confirmado fuentes policiales a este periódico, el sujeto no amenazó en ningún momento a otras personas ni parece que tuviera intención de robar, por lo que su conducta es todo un misterio.

Los agentes fueron alertados por una dependienta y se personaron en el negocio, sin poder identificar al ahora detenido, que no tenía domicilio conocido en la capital del Baix Maestrat. A pesar de que los efectivos municipales le pidieron que se estuviera quieto, este no dejaba de moverse e hizo ademán de coger el cuchillo de forma agresiva. Ante la actitud del intruso y sin poder determinar cuáles eran sus intenciones --los policías temían que pudiera herir a alguien o incluso autolesionarse--, por lo que se vieron obligados a hacer uso de la pistola táser para inmovilizar al hombre. 

Los agentes locales lo engrilletaron por un presunto delito de desobediencia y lo pusieron a disposición de la Guardia Civil, queesti intenta determinar la identidad del sujeto a la vez que busca una explicación a su extraño comportamiento. 

Los agentes no descartan que la persona detenida pueda sufrir algún tipo de trastorno psicológico que justifique su conducta.

 El delito de desobediencia a la autoridad se produce cuando una persona, consciente e intencionalmente, se niega a obedecer el mandato de la autoridad. Según establece el Código Penal, quienes lo cometan pueden ser castigados con la pena de prisión de tres meses a un año o bien con una multa de seis a dieciocho meses.