La investigación por el asesinato a tiros de Vinaròs continúa abierta y sin detenciones por el momento cuando se cumple un mes del crimen en la cala Montero, ubicada en la Costa Nord. Así lo han confirmado desde la Comandancia de la Guardia Civil de Castellón a este periódico.

Como publicara este rotativo en exclusiva, la víctima recibió tres tiros en el pecho y fue arrojada al mar por su verdugo. Los investigadores consiguieron horas después del crimen identificar al fallecido, tratándose de José Lleti, de 58 años, vecino de la capital del Baix Maestrat y sin antecedentes penales. El perfil aparentemente normal de la víctima arrojó desde el inicio de las indagaciones pocas pistas acerca del posible ajuste de cuentas que desde el inicio se perfiló como la principal hipótesis.

La situación fronteriza de Vinaròs dejó abierta la puerta a una huida del fugitivo a Cataluña, aunque no se descarta ninguna posibilidad respecto al paradero. 

La Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Guardia Civil continúa con las averiguaciones pertinentes sin que avances significativos hayan trascendido.

En lo que va de año se han registrado en la provincia tres homicidios u asesinatos: el mencionado en la capital del Baix Maestrat y dos en la capital de la Plana, ambos esclarecidos por la Policía Nacional. De estos últimos, el primero fue, en enero, la muerte violenta de una anciana de 76 años en el Grau, quien fue atacada en un bajo de su propiedad mientras preparaba una comida familiar. Un hombre de origen magrebí se encuentra ya en prisión preventiva por su presunta implicación. Por otra parte, el segundo caso corresponde al de un okupa que fue detenido horas después de matar a otro a golpes en un inmueble de la calle Marqués de Salamanca a finales del mes de marzo.

Otro presunto ajuste de cuentas, el que acabó en el año 2008 con la vida de un vendedor ambulante de etnia gitana en Vinaròs, lleva 14 años sin esclarecerse. La víctima, Mariano Santiago, fue ejecutada a tiros en pleno mercadillo semanal. Sin embargo, el autor material del crimen nunca fue ni identificado ni detenido por los investigadores de la Guardia Civil.

 Las indagaciones llevaron a los agentes a sospechar que se trataba de un ajuste de cuentas y pusieron sus ojos en un supuesto clan rival. 

La Fiscalía sostuvo que el crimen fue una vendetta de Los Pelúos por una reyerta mortal ocurrida cinco años antes, en el 2003 en Sabadell (Barcelona), donde murió su tío a manos del clan al que pertenecía Mariano Santiago, por el que condenaron a dos de las siete personas que intervinieron.

Cinco miembros de Los Pelúos acabaron en un juicio con jurado popular que los absolvió.