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Caso Abierto - El Periódico Mediterráneo

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Estafas

Así actúa el "estafador de Tinder" ovetense: engatusa a sus víctimas, se queda su dinero y desaparece

Una mujer denuncia a "Jim", un hombre de 52 años con el que entabló relación y al que prestó cantidades económicas que nunca devolvió

El estafador se presentó a sus víctimas con el nombre de "Jim", de 52 años.

Conoces a un hombre por la calle. Tiene buen porte, es educado y un poco zalamero: "¡Qué bonitos ojos!", piensas. Notas conexión y accedes a una cena que termina con la propuesta de repetir experiencia. Se trata de la antesala de una relación que te colma de viajes caros, buena mesa y confesiones que vienen precedidas de una promesa poco halagüeña: "Ya te devolveré el dinero". Así, es el modus operandi de la versión ovetense del popular "estafador de Tinder", un hombre que ya ha engañado a unas cuantas mujeres de la ciudad, llevándose de ellas cifras de al menos tres ceros y tirando de la venda del ilusionismo con la que engatusó a sus víctimas: "No hay manera de localizarle, le llamé, mandé mensajes, correos...", asegura una de las denunciantes, que accedió a hablar con La Nueva España, diario del mismo grupo, Prensa Ibérica, que este periódico, con la condición de que su nombre fuese publicado.

El estafador se presentó a sus víctimas con el nombre de "Jim", de 52 años y nacionalidad angoleña. "Ya no creo nada de lo que me dijo. Creo que te va contando verdades y mentiras, para preparar una mezcla creíble", cuenta la víctima, que incluso le acompañó a Santander para conocer su supuesto núcleo familiar. Las primeras citas fueron para impresionar, él con apariencia siempre elegante invitaba a buenos restaurantes donde parecía ser un habitual - "siempre saludaba a los encargados como si les conociese, entraba seguro a los sitios"-, hoteles de lujo y muchos contactos; pero ningún amigo y un uso excesivo de la bebida: "Se desenvolvía muy bien en el mundo de la noche".

Con la confianza llegaron las intimidades. Jim le contó que poseía un negocio de diamantes y también se dedicaba a las subastas, algo que le hacía viajar por todo el mundo. Este mineral al que el presunto estafador debía su inexistente fortuna es el mismo al que se dedicaba Simon Leviev, el israelí que desplumó a varias de sus parejas por Tinder y ahora cuenta con su propio documental en Netflix. "Me decía que tenía asuntos de trabajo y se iba semanas a Israel o Angola", explica la perjudicada. Desde aquellos supuestos parajes enviaba fotos y le mantenía al día sobre sus gestiones empresariales.

Fue al regreso de una de sus andanzas cuando comenzó a pedir prestado al haber perdido una gran suma de dinero en uno de sus negocios: "Al principio me pedía algo suelto, pero siempre me lo devolvía, por eso acepté". Las cifras fueron aumentado y las peticiones eran casi constantes, "50 por aquí, 40 por allá", hasta alcanzar los tres ceros para después desaparecer. "Puede que no sea una cantidad muy alta, pero él sabía que mi situación económica no era la mejor", señala la mujer, quien además sintió perjudicada la confianza: "Hay cosas que no cuadran pero me gustaba y yo no tengo el clásico perfil de persona rica a la que defraudar".

El dinero se había esfumado, Jim también, y nadie atendía a las llamadas telefónicas. "Llegó a eliminar el WhatsApp y creo que me bloqueó por Telegram", sospecha. Al principio le dio largas, asegurando que le devolvería el préstamo, pero después de un periodo de tres semanas cortó toda conexión. Siempre hubo una sospecha latente, asegura la damnificada: no tenía redes sociales, referencias, ni plena credibilidad; pero "tampoco había motivos para desconfiar de él". Lo lógico fue pensar que se había cansado de ella y había puesto tierra de por medio tras cinco meses de relación, pero esa tristeza se convirtió en sospecha cuando acudió a un abogado y le explicó que la situación tenía todos los patrones de la perfecta estafa: "Fue quien me animó a denunciar, porque me dijo que era posible que esto mismo lo hiciese con más chicas de manera simultánea".

A los pocos días de acudir a comisaría se confirmaron los temores: no es la única víctima de este estafador de Oviedo, y "quién sabe si se mueve por más ciudades". "Lo pasé mal porque cuando dejó de dar señales de vida lo primero que pensé es si habría sufrido un accidente", asegura. En estos momentos, más allá de la esperanza de recuperar lo perdido, lo que la denunciante quiere hacer es evitarle el mismo trance a otras víctimas: "te hace gracia, te enreda y caes".

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