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REPORTAJE

Incendio forestal en Caudiel: Jornada de nervios y solidaridad vecinal

Jérica puso a disposición un salón cultural para 80 personas, pero no recibió a ningún evacuado

El fuego, a las puertas de la localidad castellonense de Caudiel EFE

Jérica no dudó ayer en tender una mano amiga a sus vecinos de Caudiel e hizo gala de su carácter solidario. Su alcalde, Jorge Peiró, dejó que las puertas del municipio están siempre «abiertas de par en par para acoger a todas las personas que haga». Aunque la localidad preparó rápidamente el salón cultural, con capacidad para 70 u 80 personas, quienes fueron desalojados prefirieron quedarse en casas de amigos o familiares en Caudiel o irse a València, donde muchos de los afectados tienen su residencia habitual.

«Se pueden quedar a cenar o dormir y el tiempo que sea necesario. También hemos hablado con la alcaldesa de Viver, que se ha volcado de la misma manera», incidía ayer Peiró, quien cruzaba los dedos al cierre de esta edición para que las llamas se estabilizaran cuanto antes. «Hay que ser muy prudentes porque el aire puede hacer que cambie todo en cualquier momento», aseveró.

Vocación de voluntarios

Un grupo de voluntarios de Jérica, bajo la coordinación de la teniente de alcalde, Mariví Vivas, esperaban sentados a última hora de la tarde a que pudiera llegar algún evacuado. «De momento, no ha llegado nadie. Tenemos todo preparado: sillas, mesas, neveras llenas y la comida concertada. Sin embargo, no ha bajado nadie y eso es también una buena señal. De todos modos, estará abierto por si alguien lo necesita», dijo Vivas.

La intranquilidad fue total durante toda la jornada entre los vecinos de Caudiel, asediados por las llamas. «Sobre las 14.00 horas han dicho por bando que cerráramos puertas, ventanas y persianas; pero aún cerrándolo todo, se olía mucho el humo», recordaba Juan José Villaroel. 

Varios vecinos del barrio acudieron ante la alarma a los pajares que tienen en el extremo del núcleo urbano para poner a salvo a sus animales y fueron varios los caballos y, sobre todo, los perros a los que hubo que sacar cuando las llamas se aproximaban a las primeras construcciones.

Por otra parte, la circulación hacia Montán, Higueras y Pavías también presentó algunos inconvenientes para los que se desplazaban a estas poblaciones. «Nosotros vamos a Pavías y no nos dejan pasar. Tenemos que esperar a ver si el fuego se retira porque llevo la comida para mi cuñado y se la tanego que dar. La Guardia Civil nos ha dicho que la carretera es peligrosa por el incendio y hay que respetarlo», comentaba José Mª Rodríguez a este periódico.

Los cerca de un centenar de evacuados estarán este sábado pendientes de las indicaciones de las autoridades y la evolución de las llamas para saber si pueden regresar a sus casas.

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