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Caso Abierto - El Periódico Mediterráneo

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juicio en la audiencia provincial de castellón

El fiscal: «el acoso del acusado provocó que el menor se suicidara»

Las acusaciones solicitan al jurado un veredicto de culpabilidad «para que no se vaya de rositas»

El acusado del suicidio del menor junto a su letrada. Frank Palace

A la espera de veredicto. El jurado del juicio contra el acusado de, presuntamente, acosar, hostigar y amenazar a un menor de Vila-real hasta provocar que se quitara la vida hace seis años empezará el miércoles a deliberar, después de que el Ministerio Público, la acusación particular y la defensa formularon sus respectivas valoraciones de las pruebas expuestas en la sala de la Audiencia Provincial de Castellón. Las dos primeras pidieron para el acusado un veredicto de culpabilidad, mientras que la letrada del procesado solicita su libre absolución al intentar sembrar dudas sobre la legalidad de la prueba principal: la conversación mantenida por WhatsApp

Este miércoles a primera hora, el magistrado entregará el objeto del veredicto a las partes, y será después cuando el jurado se reúna para deliberar su decisión.

En su intervención final, el fiscal pidió «justicia» a los miembros del jurado y desmontó «la sarta de mentiras» que dijo el acusado durante su declaración del primer día de juicio. En primer lugar, mostró su «sorpresa» por la línea de defensa del acusado encaminada a «negar la mayor», a pesar de las pruebas, y puso de manifiesto que sí cuenta con antecedentes penales por abuso sexual, aunque no sean computables para este causa.

El representante del Ministerio Público considera clave el testimonio de la psicóloga y la trabajadora social a las que el acusado reconoció la conversación mantenida, la cual insiste en que es una «prueba válida» porque «todo se hizo de acuerdo a la legalidad», donde no hubo «una mano negra» que pudiera manipular los mensajes de «amenazas, acoso y derribo que el menor sufrió incluso después del suicidio».

«Te han pillado con el carrito del helado»

«Te han pillado con el carrito del helado», afirmó el fiscal, quien defendió que el menor de 17 años era un «adolescente normal», a pesar de la imagen de él que ha querido dibujar la defensa. «Ni estaba loco, ni era drogadicto», remarcó.

Asimismo, el representante de la Fiscalía remarcó que, a pesar de que considera que el delito enjuiciado se corresponde con un homicidio doloso por el que solicita 12 años de cárcel, «para evitar que se vaya de rositas» si el jurado no lo entiende así dada la idiosincrasia del caso pide como alternativa un delito de homicidio imprudente, otro de coacciones y otro continuado de amenazas que suman ocho años de cárcel. «La situación de chantaje emocional y hostigamiento provocó que el menor se suicidara», remarcó, al tiempo que recordó que el acusado acosó al menor con 119 mensajes en tres horas hasta que este se suicidó. «Estos hechos tan graves merecen justicia y un verdecito de culpabilidad», concluyó.

Acusación particular

En la misma línea se manifestó la acusación particular, que ejercen los padres y el hermano del joven fallecido. Ayer el magistrado ordenó al padre y al hermano salir de la sala, tras una manifestación del primero. La madre sí que se pudo quedar siguiendo la sesión, donde se vivieron momentos de gran emotividad por el relato de los hechos planteados.

«Le pido que sean valientes y no les tiemble el pulso para condenarlo. No tengan carga de conciencia por establecer una condena», aseguró el letrado de la acusación particular, quien puso de relevancia los 46 mensajes de suplica y perdón que el joven mandó al procesado antes de saltar de un azotea de ocho pisos. Además, introdujo el agravante de abuso de superioridad, por lo que la pena que le pide, en primer lugar, se eleva a 15 años por homicidio doloso. De todos modos, al igual que el fiscal, también solicita de modo alternativo los otros tres delitos.

Defensa

La abogada de la defensa, que ya aventuró un posible recurso, defendió la presunción de inocencia de V. P. e insistió en invalidar la prueba del teléfono móvil al cuestionar que se cumpliera la cadena de custodia, que los agentes que testificaron avalaron. «Él no mata, el menor se suicida», afirmó la letrada, sentada junto al acusado. «Es una desgracia lo que le ha pasado a esta familia, pero no podemos encontrar un culpable por encima de todo», indicó.

Alegato final

El procesado, V. P., vecino de Moncofa de 62 años, hizo su alegato final al utilizar el turno de última palabra. «Yo siento mucho lo ocurrido pero doy mi palabra de que jamás hice lo que me acusan. Soy inocente del fallecimiento del menor», aseguró ante el jurado. Una declaración que sigue la estela de la realizada durante la primera sesión del juicio en la que no reconoció ser el autor de la conversación con el menor, a pesar de que se realizó desde su teléfono móvil. 

Por tanto, no mostró ningún tipo de arrepentimiento como sí hizo cuando, tras ser detenido, se entrevistó con una psicóloga y una trabajadora social para realizarle, a petición de su defensa, un estudio psicosocial. Fue a estas dos profesionales, que también testificaron en el juicio, a las que aseguró que se enteró del suicidio del joven de 17 años cuando fue detenido, es decir, más de un año y medio después del trágico suceso.

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