El 22 de agosto del 2021, David Leiva, un vecino de la Vall d’Uixó de 44 años, salió a pasear por la montaña, por el paraje de Aigualit, como tantas veces. A diferencia de sus rutas anteriores, de esta no volvió. Desde entonces, no se han vuelto a tener noticias suyas. Nadie sabe qué pudo pasarle pero el convencimiento de su familia, a estas alturas, es que nada bueno.

Celia, su mujer y madre de sus dos hijos, lleva desde el verano pasado viviendo en una permanente angustia silenciosa, solo compartida con su círculo más cercano, del que recibe un apoyo constante, aunque todos comprenden que la desaparición de una persona supone una tortura psicológica para sus seres queridos muy difícil de gestionar. Más si cabe si hay menores de por medio.

El pasado mes de junio, la hija de David Leiva tomó la Primera Comunión sin su padre, pero es que Celia quiere proteger a sus hijos y que sean tan felices como sea posible en medio de este compás de espera que se le antoja interminable. Porque no saber nada, no tener ni el menor indicio, es sumamente desesperante.

Foto de David Leiva, desaparecido en la Vall d'Uixó el 22 de agosto del 2021

El dispositivo de búsqueda se mantuvo durante varios días, como suele ser habitual en estos casos. Hasta 130 personas, entre agentes de las fuerzas del orden y voluntarios, llegaron a participaron en algunos de los dispositivos organizados sin que consiguieran alguna pista de lo que podría haberle pasado para esfumarse.

Pero los rastreos oficiales acabaron y la ausencia de David Leiva fue perdiendo fuerza entre las noticias hasta no quedar tampoco rastro de su búsqueda más allá de sus allegados, que no saben ya qué pensar. Celia asegura que tanto ella como su suegro tienen la intuición de que cayó en algún pozo o sima, razón por la cual no quedaron huellas en la superficie.

Pensar que pudo perder la vida el mismo día en el que salió a hacer senderismo podría ser un consuelo, pero tampoco lo es si no está confirmado. Así las cosas, para Celia no tener noticias no solo es una mala noticia, es una pesadilla que ha cumplido los 365 días.

A la espera de novedades

En este fatal primer aniversario en el que no hay nada que celebrar, la mujer de David Leiva tenía pensado acercarse a la Guardia Civil para preguntar sin demasiadas expectativas. Recuerda cómo pocos meses después de su desaparición le dijeron que creyeron haberlo visto por Puerto de Sagunto. Acudió a la zona varias veces. Nada. No sabe si era él o alguien que se le parecía. Lo que sí sabe es que «era responsable» y que no se habría ido abandonando a sus dos hijos.