La Audiencia Provincial de Castellón ha sentado en el banquillo de los acusados a un hombre por presuntamente agredir sexualmente a una mujer cuando ambos estaban ingresados en la unidad de agudos de Psiquiatría del Hospital Provincial de Castelló en febrero del 2019. La Fiscalía pedía inicialmente 11 años de prisión para el procesado aunque, en las conclusiones finales, rebajó la pena a seis años de cárcel debido a la aplicación de la ley del solo sí es sí.

El primero en declarar fue el acusado, quien, al igual que la denunciante, tiene diagnosticada una esquizofrenia. El hombre, que estaba custodiado por dos policías en la sala, aseguró que las relaciones fueron consentidas por las dos partes. «Me echó piropos y empezó mi relación con ella. Pasé por su habitación, me bajó el pantalón, me la chupó y me acosté con ella», aseguró.

La mujer no declaró al estar incapacitada a nivel legal debido a la patología que padece, por lo que fue su tutora, su madre, la que declaró. «Me contó que estaba dormida y que él entró en la habitación y se puso encima de ella, forcejeó y consumó el acto. Ella salió corriendo al mostrador de enfermería pero no había nadie».

En el juicio declararon como testigos los psiquiatras de la unidad, así como el gerente del Provincial, Joaquín Sanchís, ya que la Fiscalía considera que el hospital es responsable subsidiario de lo ocurrido por «invigilante».

Declaración de los psiquiatras

En sus declaraciones como testigos los psiquiatras defendieron que las medidas de control se cumplieron dado que el acusado no estaba bajo un régimen de vigilancia mayor al no haber ninguna alerta de agresión, suicidio o fuga. De todos modos, la fiscal puso en duda que se cumpliera un protocolo al respecto para evitar este tipo de altercados, que, según uno de los psiquiatras, no responde a un caso aislado. "Fue algo fortuito", señaló el que era psiquiatra del acusado en el momento de los hechos. Fueron ellos los que explicaron que se enteraron de lo sucedido momentos después debido a la discusión que mantuvo el procesado con otro paciente a cuenta de lo que presuntamente había hecho.

En su declaración, Sanchís defendió que las medidas de vigilancia que se adoptaron fueron las establecidas en las mesas técnicas que se celebran entre Sanitat y Justicia.

Las peritos dudan del testimonio

Las médicos peritos aseguraron que el testimonio de la presunta víctima presenta contradicciones y puede dudarse de su veracidad debido a la propia enfermedad que padece, aunque remarcaron que los hechos denunciados sí pudieron haberse producido.

Por su parte, la defensa del acusado, que negó los hechos en un primer momento, insistió en el motivo que llevó al ingreso de la denunciante por problemas mentales en el Hospital Provincial. Así, aseguró que se debió a un trastorno en el que deliraba y aseguraba que los hombres estaban enamorada de ella y querían tener relaciones con ella, entre otros hechos. Además, llegó a amenazar a su padre con denunciarlo por abusos sexuales, según la abogada de la defensa.

Calificación fiscal

La Fiscalía consideró, en sus conclusiones finales, que el acusado, que padece un trastorno esquizoafectivo que le afecta parcialmente sus facultades intelectivas y volitivas, estando interno en la zona de salud mental de agudos del Provincial en la medianoche del día 5 al 6 de febrero de 2019,  entró en la habitación de otra interna, 20 años menor que él, afectada por una patología compatible con trastorno esquizoafectivo en fase terapéutica y con alteraciones mentales que le impiden declarar en juicio oral. El acusado mantenía un acercamiento personal que era conocido por los médicos y personal sanitario de la unidad, a pesar de lo que, no extremaron las medidas preventivas básicas conforme a la guía de actuación de la propia unidad sobre las relaciones sexuales entre internos, prohibidas, para con ánimo de satisfacer su deseo libidinoso y aprovechando la discapacidad de la misma, comenzar a besarla, a pesar de la resistencia de la anterior, llegando a forcejear con la misma, sin que conste acreditada lesión y para acto seguido, penetrarla vaginalmente, con la anterior finalidad.

En la citada noche, a pesar de que en los pasillos de la unidad mentada, existen cámaras de seguridad para controlar lo que ocurre por el personal sanitario de guardia, nadie se percartó de la entrada, de noche, del acusado en la habitación de la mujer, teniendo ésta que acudir al mostrador de control de enfermería para contar lo ocurrido.

La Fiscalía Provincial de Castellón presentó denuncia contra el procesado por estos hechos en 20 de febrero de 2019, después de que el Hospital Provincial le comunicara lo ocurrido.

Eximente por enfermedad mental

Dada la patología del procesado, la fiscal considera que concurre la eximente incompleta de alteración mental. Una eximente que la defensa eleva a completa, en caso de que el tribunal considere que los hechos denunciado ocurrieron tal y como aseguró la mujer.

 Así, el Ministerio Público señala que el acusado y el Provincial como responsable civil subsidiario deberán indemnizar, conjunta y solidariamente, a la perjudicada en la cantidad de 3.000 euros en concepto de daño moral.